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domingo, 2 de junio de 2013

Tarta de cumpleaños con hombre modelado

¡Hola!

     Los domingos por la mañana son los días de la repostería en el canal Divinity. Ahora mismo estoy viendo uno de los 3 ó 4 programas distintos que dan. La verdad es que te enganchas con uno y ya no puedes cambiar de canal ni levantar el culo del sofá. Por desgracia, yo voy a tener que hacerlo rápidamente en cuanto termine esta entrada porque, ¿cómo no? hoy me toca trabajar. Bueno, así no tengo la tentación de hornear nada delicioso y no me salto la dieta. Quien no se consuela, es porque no quiere, evidentemente.

     Recientemente he hecho bastantes cosas chulas de las que, desgraciadamente, no tengo fotos. Pero ya os digo que he estado experimentando con cheesecake y cosas tremendamente dulces. Ya os contaré un poco más adelante. También he tenido algunos encargos de los que, aunque son un poco chapuceras, sí tengo fotos. Así que hoy no me extenderé mucho, sólo voy a enseñaros algo de lo que me han pedido últimamente.

     Hoy os enseño la tarta de cumpleaños para Goyo, que fue muy divertida de hacer, sobre todo porque me encantó lo que me habían pedido que hiciera.


     El bizcocho era de vainilla e iba relleno y cubierto de dulce de leche. Tengo que decir que lo más complicado fue trabajar el fondant sobre el dulce de leche, que tiene una consistencia un poco blandengue y hace que el fondant se resbale y coja formas raras. Para otra vez, creo que voy a rellenar de dulce de leche pero cubrir con un buttercream de dulce de leche, que tiene una consistencia más firme. Os lo recomiendo si os piden algo con dulce de leche y fondant


     Todas las decoraciones las hice de fondant, añadiendo a algunas un poco de CMC para que secase bien y se endureciese para que no perdiese la forma que le quería dar. Todo el fondant está coloreado con distintos colorantes de Sugarflair y hay algunos detalles pintados con rotuladores de tinta comestible.


     Las maderitas del tendedero son palitos de bambú, que es lo único no comestible de la tarta, además de la cinta de tela de la base.


          La tartita era de 15cm de diámetro, lo que, para que os hagáis una idea, da como para 6-8 raciones. Eran tres pisos de bicocho, así que queda bastante alta. 

     A este respecto, os comento que yo horneo los bizcochos altos y después los corto para hacer los pisos que necesite con un nivelador. Sin embargo, llevo unos días pensando en hacerlo horneando un bizcocho para cada piso, para minimizar el riesgo de que los bizcochos se hundan o se hagan demasiado por los bordes. A ver si esta semana próxima me hago con más moldes y os cuento qué tal el cambio.

     Os deseo a tod@s un feliz domingo y que aprovechéis que parece que ya va saliendo el sol.

Lara


domingo, 19 de mayo de 2013

Tutorial tarta infantil pirata

¡Hola!

     Lo sé, lo sé, he tenido el blog un poco abandonado y no tengo excusa. Pero lo cierto es que no ha sido por gusto, que conste. Ha sido por motivos muy importantes:
1) Sigo a dieta, por lo que claro, intento no cocinar nada que me produzca grandes tentaciones.
2) ¡Estoy liada con mil cosas!
   
     Ya, no hay que poner pretextos... pero precisamente por eso os digo que no miremos más atrás sino hacia delante. Y lo que os pongo delante de los ojos hoy es algo muuuuuy sencillo pero que os puede ayudar. Es un paso a paso de la primera tarta que hice con fondant, antes de ir a ningún curso ni nada. Os lo enseño porque creo que es útil ver las cosas en que yo me equivoqué (para que no lo hagáis vosotr@s) y también para que os déis cuenta de cómo, sin tener ni idea, se pueden hacer cosas presentables y, desde ahí, si nos preocupamos por aprender podemos mejorar hasta el infinito.

     La tarta que me decidí a hacer para empezar con el fondant fue una tarta de estilo pirata, pensada para niñ@s pero también para adult@s. La verdad es que no recuerdo de qué era la tarta, lo siento, pero creo recordar que llevaba fresas naturales y algo de chocolate, quizás con bizcocho de vainilla. Pero ya os digo que no lo recuerdo muy bien.

     Y vamos con el paso a paso de la decoración, que es muy sencilla pero también muy vistosa.

     Lo primero por supuesto es cubrir nuestra tarta con buttercream o con ganache de chocolate para después cubrirla con fondant. Esto no os lo explico aquí sobre todo porque no tengo fotos de esos pasos y porque creo que podéis encontrar un millón de tutoriales en la web.

     Una vez tenemos la tarta cubierta (yo usé fondant blanco de Funcakes) de fondant, amasamos un poco de fondant negro hasta dejarlo bien fino y, con un cortador redondo del tamaño que más nos guste, cortamos un círculo de fondant negro y lo pegamos en el centro de la superficie de nuestra tarta. Obtendremos lo que vemos en la siguiente foto, sólo que en la foto véis también un papel con el dibujo que iba a ir sobre el círculo. Lo puse encima para hacerme una idea de los tamaños, para ver si me convencían.


     Después amasamos algo más de fondant rojo y cortamos tiras de la misma longitud y anchura. Y aquí es donde os digo que me equivoqué. Primero, porque no conseguí que todas mis tiras fueran iguales y, segundo porque tardé un montóoooon en conseguir que me quedasen algo "decentes". Además, cada vez que las movía se me deformaban un poco. Fue un proceso horrible y estresante. 


     Así que, después de haberos contado lo que hice, voy a contaros cómo lo haría a día de hoy, para que no hagáis lo mismo. Para empezar, a día de hoy, utilizaría fondant con un poco de CMC para que no se deformase tanto al moverlo. Por otra parte, compraría una herramienta extremadamente útil que realmente nos va a sacar de tantas situaciones odiosas que vale lo que cuesta. Os dejo el link que de la imagen que he encontrado en www.lagalletadejengibre.com porque no he encontrado el link para comprarlo online: es el cortador texturizador de tiras de fondant, que viene con muchos accesorios para que podáis cortar y texturizar de una manera rápida y limpia. Creo que me costó unos 15€.


     Al usar este cortador, las tiras salen todas del mismo ancho, y además el corte es muy limpio. Al llevar un poco de CMC nuestro fondant, hará que se endurezca un poco más rápido y por lo tanto no se deforme al moverlo. La parte menos favorable de usar CMC es que tenemos que trabajar más rápido, porque si se endurece demasiado, no podremos darle la forma que necesitemos a la tira al colocarla sobre nuestra tarta. Sinceramente, nunca me ha ocurrido, creo que habría que trabajar demasiado despacio para que esto pueda ser un problema.

     El siguiente paso es colocar las tiras de fondant rojo sobre nuestra tarta, y lo haremos partiendo desde el centro hacia el exterior de la tarta. Aquí también tengo que reconocer que me compliqué un poco la existencia, pero creo que en parte fue debido a las diferencias entre mis tiras de fondant.


     Aquí véis que empecé poniendo una tira y después la que iba justo enfrente. Después puse una a 90º de la primera y, acto seguido, la que se le enfrentaba. Así quedó algo como la tarta dividida en cuatro cuartos iguales.



     Como véis, me fijé en que el extremo inferior de la tira coincidiese con la base de la tarta, en lugar de hacer coincidir el principio de la tira con el círculo negro de fondant de arriba... ¡error! ¿en qué estaría pensando? Es mucho más sencillo hacer que la parte de arriba de las tiras esté bien alineada con el círculo interior y después cortar el sobrante de fondant rojo por debajo. Pero bueno, supongo que estaba poco inspirada después de la hora y pico que me pasé cortando tiras de fondant.


     Seguimos añadiendo tiras hasta que tenemos todas las que queremos. Lo ideal en realidad es tener una guía marcada sobre el fondant de nuestra tarta, para saber dónde queremos colocar cada tira desde un principio. Si nos hacemos pequeñas marcas con un lápiz o simplemente con una esteca presionando levemente sobre nuestro fondant blanco luego es más fácil ubicar cada tira en su sitio que si hacemos como hice yo, dividiendo cada trozo cada vez por la mitad. 


     Seguro que estáis pensando lo mismo que yo ¿pero por qué alineaste las tiras con la base de la tarta? ¡no tiene sentido! Lo sé, lo sé... yo tampoco lo entiendo, creédme.
     Pues nada, seguimos así como os decía hasta que tengamos todas las tiras en su lugar y luego cortamos lo que nos haya sobrado en cada tira. También os digo que, a día de hoy, cortaría las tiras de la longitud que necesitase antes de colocarlas sobre la tarta, en lugar de cortarlas ya en la tarta. Llegad@s a este momento, tendremos algo así.


     La gracia es que no pegué las tiras conforme las disponía sobre la tarta, así que tuve que añadir un paso más a todo el proceso, levantando cada tira y mojándola con un pincel humedecido con agua y pegándola otra vez en su lugar. Os recomiendo que, como sois list@s y habréis marcado la ubicación de cada tira en vuestra tarta, las peguéis directamente y os ahorréis todo esto tan engorroso. Pero os pongo las fotos aprovechando que las tengo jajaja.



 
     Como véis no tiene mucho misterio, consiste en levantar, humedecer, colocar y presionar levemente. Así con todas las tiras hasta terminar con toda la tarta.


     Una vez hayáis terminado, ya habrá pasado lo peor. Si habéis llegado hasta aquí ya sólo queda lo divertido. Lo siguiente que hacemos es, con un poco de fondant negro, amasar un cordón redondito y fino con nuestras manos para ponerlo alrededor del círculo negro de arriba, a modo de marco, y de paso para tapar las pequeñas imperfecciones al añadir las tiras rojas que había cortado tan mal. Os pongo esta foto que es donde mejor se ve a lo que me refiero aunque la foto se ve muy movida.


     Lo ponemos todo alrededor de nuestro círculo y cortamos los extremos.


     Como somos list@s, lo habremos humedecido antes de ponerlo sobre nuestra tarta, de modo que no tengamos que volver a levantarlo. Así que sólo tenemos que presionar un poco para que se pegue bien al fondant que tenemos debajo.


     No tengo fotos de cómo texturicé el cordón que acabamos de pegar, pero creo que lo hice con una esteca que acababa en una punta triangular. Así quedó el cordón un poco más plano y no tan redondo. Simplemente presioné la punta de la esteca contra el cordón una y otra vez, girando un poco la tarta cada vez.

     Ahora es cuando cogemos nuestra plantilla de la calavera, la ponemos sobre un trozo de fondant blanco estirado y, con la ayuda de un cutter muy afilado, recortamos la forma. Tengo sólo las fotos de cuando ya estaba cortado, pero os lo enseño para que veáis a qué me refiero.


     En la foto de arriba no se aprecia muy bien, pero lo que estaba haciendo era alisar los bordes del corte con los dedos para que fuesen más suaves y uniformes. Cuando estemos satisfech@s con el resultado, lo humedecemos por debajo y lo centramos en el círculo negro de nuestra tarta. Lo pegamos y ya está.


     Cogemos dos bolitas de distinto tamaño de fondant negro y las aplastamos. Pegamos una como si fuera el ojo de la calavera.

 

     Pegamos la segunda, un poco más grande, que será el otro ojo de nuestra calavera. ¡Ahora está mucho más graciosa!


     Pues bien, ya sólo nos queda rematar el borde de nuestra tarta. Podríamos hacerlo con una cinta de tela, o con cintas de fondant, o trozos texturizados de fondant... hay muchas maneras de hacerlo. En este caso concreto, yo me decanté por utilizar buttercream teñido de azul, para simular el agua del mar.


     Aquí os enseño ya el resultado final. Como os comentaba, es un diseño muy sencillo pero también muy vistoso. Además es muy fácil de personalizar, ya que podemos cambiar la combinación de colores, cambiar el número y la anchura de las tiras de fondant, hacer un bizcocho cuadrado en vez de redondo, o cualquier otra cosa que se nos ocurra.



     Pues esto es todo por hoy, espero que os haya servido y que os decidáis a intentar algo parecido porque realmente es muy sencillo y divertido de hacer. Os animo a que me enseñéis vuestras creaciones. 

     Os deseo un feliz domingo, ¡yo me voy a trabajar que llegaré justita!

Lara













lunes, 8 de abril de 2013

Cómo hornear un bizcocho

     Sé que en una entrada anterior ya os expliqué cómo hornear un bizcocho, pero he pensado que sería buena idea tener un paso a paso detallado de cómo hacerlo y creo que es un tema tan importante que se merece una entrada para él solito, ¿no os parece?
     En internet encontraréis cientos de blogs y de páginas que os explican cómo hornear un bizcocho, no estoy inventando la rueda. Pero quiero contaros cómo lo hago yo, paso a paso, con mis truquis y mi manera de hacer las cosas. Sobre todo para que tengáis una guía de cómo hornear un bizcocho desde el primer paso hasta el último.



PROCEDIMIENTO:

1) Antes de nada, encenderemos el horno para que cuando vayamos a meter nuestra masa de bizcocho, esté a la temperatura correcta. Este paso es MUY IMPORTANTE porque la temperatura del horno es lo que nos va a dar un horneado perfecto. Dicho esto, cada horno es un mundo (por desgracia), y eso va a hacer que en cada horno la temperatura de horneado varíe ligeramente. Lo ideal es que el horno esté a una temperatura de entre 175ºC y 195ºC. Tras hornear muuuchos bizcochos y destrozar muuuuchos de ellos, he llegado a la conclusión de que la temperatura ideal de horneado en mi horno es de un poco más de 180ºC pero sin llegar a los 190ºC. Pero, como he dicho, esto dependerá del horno que tengáis y de lo preciso que sea el termostato del mismo. Mucha gente dice que podéis comprar un termómetro de horno para medir cuál es la temperatura real que da el vuestro. Yo creo que si lo tenéis estupendo, pero no compraría uno sólo para esto. Yo soy más del método ensayo y error.
     Dentro de este primer paso quiero recordaros que para hornear un bizcocho hemos de poner el calor del horno sólo por abajo y sin ventilador. Y no vale eso de poner el horno a 220ºC para que se caliente rápidamente y luego bajarlo a 180ºC. Sé que va a tardar en calentarse si el calor está sólo por debajo, pero chic@s, es lo que hay. Si tomamos el atajo, la temperatura no será real y tampoco será uniforme, y esto puede sin duda hacer que nuestro bizcocho se estropee.
     Algun@ de vosotr@s pensará: "Pero mi horno tiene ventilador sí o sí... ¿no puedo hornear un bizcocho?" o "Es que en mi horno no puedo poner el calor sólo por abajo... ¿no puedo hornear un bizcocho?" Respuesta: "Sí. Podéis. Yo os estoy explicando lo que creo que es el método infalible para que nuestro bizcocho salga perfecto, pero seguro que hay otras maneras en función del horno que tengáis."

2) Encamisamos el molde que vayamos a usar. O lo que es lo mismo, cogemos el molde y lo untamos con algún tipo de grasa: mantequilla, margarina o aceite. Después lo espolvoreamos con harina y quitamos el exceso que pueda quedar dándole la vuelta y golpeando la base suavemente.
     También se puede poner papel de hornear, pero yo personalmente siempre lo hago de esta manera y se desmoldan perfectamente. Mis moldes son de PME redondos de distintos tamaños y no se me pega ninguno.

3) Preparamos la masa de nuestro bizcocho y una vez esté terminada la vertemos en el molde que habíamos encamisado anteriormente.

4) Metemos el molde con la masa dentro del horno y ponemos el reloj del horno (o el reloj de cocina, o el despertador, o la alarma del móvil, pero algo para no despistarnos porque los tiempos son muy importantes) para que nos avise una vez hayan transcurrido 40 minutos.
     Ahora es cuando os digo que BAJO NINGÚN CONCEPTO abráis la puerta del horno antes de esos 40 minutos, porque si no corréis el riesgo de que el bizcocho no os suba. También tenéis que tener cuidado de no golpear el horno de ninguna manera, ya que las vibraciones que se transmitan al molde también pueden hacer que nuestro bizcocho no suba.

5) Después de esos 40 minutos (en mi horno son mínimo 45) pinchamos el bizcocho con un palillo y ya sabéis, si sale limpio es que está hecho. Esto dependerá mucho del tamaño de vuestro bizcocho, cuanto más grande sea más tiempo tardará en hacerse. En mi horno, un bizcocho de 15cm de diámetro tarda unos 50-55 minutos en hacerse y uno de 22cm de diámetro tarda aproximadamente una hora y cuarto.

6) Sacamos el bizcocho del horno y lo dejamos enfriar en el molde unos 5-10 minutos. Pasado ese tiempo, lo desmoldamos y dejamos que se enfríe del todo sobre una rejilla.

7) Si no lo vais a usar inmediatamente, os recomiendo que lo tapéis con papel de film para que no se reseque.


     Una pista: cuando vuestra cocina y vuestra casa empiecen a oler a bizcocho, es que ya casi está. Si os fijáis, veréis que los bordes del bizcocho empiezan a despegarse del molde: eso también es señal de que, si no está hecho ya, poco le queda.

POSIBLES CATÁSTROFES:

     Las he vivido todas, seguro. Os voy a enumerar las más habituales.

1) ¡Horror! ¡Mi bizcocho no ha subido!
     Lo más probable es que se deba a que el horno no estaba lo suficientemente caliente. Recuerda que al poner el calor sólo por abajo, tardará bastante en calentarse, no te impacientes. Y no cojas el atajo de precalentarlo a 220ºC y luego bajarlo a 190ºC, eso también provocará que tu bizcocho no suba.

2)¡Horror! Mi bizcocho estaba perfecto pero, al sacarlo del horno ¡se ha bajado/hundido!
     Esto suele ocurrir cuando sacamos el bizcocho antes de tiempo, o también cuando el horno ha recibido algún golpe. También si hemos abierto la puerta del horno antes de los 40 minutos.

3)¡Horror! Mi bizcocho había subido perfectamente pero se ha hundido antes de terminar de hornearlo.
     La causa es probablemente cualquiera de las del punto 2. Si un bizcocho se baja, en cualquier momento, suele ser porque ha perdido temperatura rápidamente o porque ha sido golpeado. También es importante verificar que nuestra levadura no está caducada. Además, si usamos levadura de sobre, debemos tener en cuenta que una vez hayamos abierto un sobre, no debemos tardar mucho en usar todo el contenido, porque pierde propiedades.
     De la misma manera, si no horneamos prácticamente a diario, no nos compensa comprar los botes de levadura grandes que venden porque si esa levadura ya abierta no se usa rápidamente también pierde propiedades.
     Para que vuestros bizcochos queden bien altos, esponjosos y jugosos, os recomiendo que utilicéis bicarbonato o gaseosas (de esas que van en sobrecitos) además de la levadura. Eso también hará que vuestro bizcocho no se hunda.

4) ¡Horror! ¡Mi bizcocho ha quedado demasiado alto!
     Bueno, tampoco es tan horripilante esta situación, porque siempre podemos cortar lo que nos haya subido de más. Pero claro, queremos que nuestros bizcochos queden perfectos sin retocar. Esto suele ocurrir cuando nos hemos pasado en la temperatura del horno y el bizcocho sube rápidamente, tanto que se pasa, o cuando hemos echado demasiada levadura.

5) ¡Horror! Mi bizcocho está crudo.
     Bueno, ésta es sencilla, seguro que se os ha ocurrido: lo hemos sacado antes de que estuviera hecho. Solución: la próxima vez, dejarlo más tiempo y verificar con el palillo. Incluso, puedo deciros que alguna vez que me ha pasado lo he vuelto a meter y se ha terminado de hacer sin problemas. Otras veces sin embargo, al volver a meterlo se ha hundido. Probad suerte si queréis, pero no es muy eficaz.

6) ¡Horror! Mi bizcocho se ha quemado.
     Tampoco es muy difícil ésta, ¿verdad? La próxima vez no pongáis el horno tan fuerte.
     Si estáis mirando cómo se hace vuestro bizcocho en el horno y observáis que empieza a ponerse oscuro, podéis intentar evitar la catástrofe bajando 20ºC la temperatura (nunca me ha funcionado) y/o tapándolo con papel de aluminio (sí me suele funcionar) y seguir cocinándolo hasta que esté. De esta manera seguirá cociéndose pero sin quemarse por arriba.

     Bueno, creo que esas son las catástrofes más habituales, pero también hay otras que nos dan muchos quebraderos de cabeza y realmente la solución es bien sencilla. Se me ocurren dos que os cuento a continuación.

PEQUEÑAS CATÁSTROFES:

1) Nos encantan los bizcochos con trocitos de chocolate, ¿verdad? O con nueces picadas, o con pistachos, con anacardos... infinidad de sabrosos tropezones. ¡Pero se nos quedan ABAJO! Ufff a mí esto me traía por la Calle de la Amargura hasta que descubrí que la solución más sencilla es enharinar los tropezones. Esto evita que se hundan. Ya está. ¿A que no era tan difícil? No entiendo por qué no aparece este sencillo truco en ninguno de mis libros de repostería.

2) Hay otros tropezones que nos encantan: las frutas. Mmmmm qué delicioso bizcocho con frutas. ¡Pero si parece que el bizcocho está CRUDO a trozos! La verdad es que esto sólo me ha ocurrido al echar fresas o melocotones en almíbar al bizcocho, no me ha pasado con la manzana ni la pera ni ninguna otra fruta. Supongo que porque las fresas y el melocotón son frutas con más contenido de agua y hacen que nuestro bizcocho esté demasiado húmedo. Para evitar que esto os ocurra, os recomiendo que sequéis un poco las frutas con un papel de cocina y que pongáis el horno un poco más fuerte al principio. Por ejemplo, calentad el horno a 200ºC y cuando hayan pasado unos 15 minutos lo bajáis a 180ºC (o la temperatura a la que horneéis mejor en vuestro horno).



     Pues bien, eso es todo. Si se me ocurre algo más o de repente me doy cuenta de que me he olvidado de algo super importante editaré la entrada para que tengáis toda la información relevante en la misa entrada. Espero que os sirvan estos consejos y que vuestros bizcochos queden siempre perfectos a partir de ahora.
     También os animo a que compartáis vuestros trucos con nosotr@s y a ver si así entre tod@s les ganamos la guerra a los bizcochos catastróficos.
   
     Os deseo un feliz comienzo de semana, que el lunes ya está superado :)

Lara


Canción del día: I will survive - Cake

miércoles, 27 de marzo de 2013

Tarta primaveral y ¡formación, formación, formación!

¡Hola!
     Sé que hace unos días que no publico nada, lo sé, es que he tenido mucho lío últimamente. Pero ya estoy aquí con una entrada muy primaveral, ya que traigo una tarta llena de flores. Me la encargó una amiga para su madre y le gustó mucho.



     La tarta estaba hecha con un bizcocho de vainilla bañado en almíbar de vainilla y relleno de buttercream de merengue suizo de mango y crema pastelera. Lo cubrí de fondant blanco y luego lo decoré con pensamientos de fondant que dejé secar durante la noche. Los pensamientos los hice con un cortador de flores de cinco pétalos. Hice grupos de dos y tres pétalos de distintos colores, los aplané en los bordes y después los fui pegando con agua. En realidad fue muy sencillo pero muy trabajoso porque eran muuuchos :-)


     Una vez secos, con un rotulador comestible pinté algunos detalles en las flores. También hice flores más pequeñitas y alguna mariposa para añadir a la decoración. 
     Después de disponer todas mis flores sobre la tarta, con un pincel y colorante en gel de Sugarflair pinté los tallos y algunos detalles más en las flores y las hojas. Quedé bastante satisfecha con el resultado  porque me gustó mezclar la técnica de hacer flores con fondant y la de pintar sobre la tarta.

     Sin embargo, tras haber pasado por el curso de tartas pintadas a mano de Nevie Pie... pues chic@s.... como que miro las fotos y ¡ya no estoy tan satisfecha! Jajaja ¡¡normaaaaaaal!! Creo que en su momento me quedó muy bien, pero estoy segura que con las técnicas que aprendí en el curso ahora me quedaría mucho mejor. Y con esto lo que quiero deciros es que se puede ser autodidacta en esto del sugarcraft, por supuesto. Incluso habrá gente con un don natural pero, como en todo, la formación es muy importante y nos ayudará a evolucionar, ser conscientes de errores de los que  antes no nos percatábamos y aprender un montón de cosas muy interesantes y prácticas de gente muy profesional y con mucha experiencia. 
     Además, en España cada vez es más fácil encontrar cursos con temáticas más variadas y no sólo de decoración de cupcakes infantiles o de San Valentín. ¡Ojo! Con esto no quiero decir que no se deba ir a los talleres de decoración de cupcakes ¿eh? Al contrario, creo que debemos pasar por todos los niveles desde la iniciación porque en todos se aprenden cosas, y en los niveles básicos precisamente aprendes las cosas básicas que no te enseñarán en otros más avanzados porque las darán por supuestas.


     Yo por ejemplo he contratado unos cursos online recientemente con los que estoy aprendiendo cosas básicas como conseguir un acabado perfecto en la capa de buttercream que va debajo del fondant. Es algo básico pero que cuando empiezas no sueles tener en cuenta. Y es imprescindible para que el acabado de tus tartas sea mucho más limpio y perfecto. Os puse en la página de Facebook mi primer intento de bordes afilados, y la verdad es que es increíble la diferencia. Podéis compararlo incluso con el borde de esta tarta primaveral para ver la diferencia.


     El borde de esta tarta es mucho más redondeado y menos afilado. En próximos posts os hablaré de estos maravillosos cursos online que además tienen un precio muy económico. Pero primero quiero terminarlos para poder daros una opinión completa.
     Disfrutad de estas mini vacaciones l@s que tengáis días libres y aprovechad para encender vuestro horno y vuestra creatividad.
¡Un abrazo!

Lara






sábado, 9 de marzo de 2013

Tarta militar

     Hace unos meses me encargaron una tarta para el cumpleaños de un chico militar. ¿Y qué se me ocurrió? Un tanque y un estampado de camuflaje.Quizás no sea lo más original del mundo, pero sí fue muy divertido hacerlo. Además os voy a contar el secreto de este modelado, porque no es de fondant, ni de pasta de flores, ni de chocolate de modelar ni nada parecido.
   

     El secreto es el siguiente: está hecho con masa de cake pops. Os explico cómo surgió la idea: todo comenzó cuando estaba preparando la tarta de cumpleaños de mi compañera Patricia, aquella de leopardo con la... ejem... sorpresa especial. Hice un bizcocho de más por si tenía algún problema al montar la tarta. Al final utilicé parte del bizcocho para hacer que la tarta fuese más alta, pero aún me sobraba mucho, así que decidí hacer unos cake pops. Preparé la masa, y mientras hacía las bolitas, pensé que era una masa muy manejable y que podía intentar utilizarla para modelar. Total, que modelé la "sorpresa especial" con la masa de cake pops y luego la cubrí de fondant. ¡Y quedó genial! Además, así no utilizas tanto fondant y se puede comer mejor, porque comerse semejante cacharro de fondant es duro.


     Con el tanque de esta tarta hice lo mismo. Yo horneo dos bizcochos, los parto por la mitad y utilizo tres mitades para montar la tarta. A la mitad que me sobra, le añado queso de untar hasta conseguir la textura deseada (si y no os gusta con queso de untar, también podéis usar buttercream o dulce de leche o lo que más os guste). Y ya con esta masa modelo lo que necesite y después lo cubro con fondant. 
     
     El cañón (supongo que se llama así) del tanque, lo hice con una pajita porque por aquel entonces no tenía CMC para endurecer el fondant. 


     El estampado de camuflaje lo pinté con colorantes en pasta de Sugarflair. Las estrellas que están debajo de las letras del nombre las pinté con colorante en polvo dorado mezclado con vodka y esperé a que se secasen.

    El bizcocho era de chocolate y estaba rellena de buttercream de fresa.


     El césped lo hice con el buttercream de fresa teñido de verde y la arena de alrededor es simplemente azúcar moreno. No se aprecia el tamaño, pero ya os puedo decir que pesaba algo más de dos kilos. 

     Pues ya sabéis mi secreto para modelar cosas grandes en tartas para que sean más comestibles. Ahora ya podéis poneros a practicar, veréis lo sencillo que es. Espero que me contéis cómo os ha ido si lo intentáis y que me enseñéis vuestros resultados. Os deseo un feliz domingo a l@s afortunad@s que mañana no trabajéis. Un abrazo,

Lara

sábado, 2 de marzo de 2013

Macarons de mango: mejorando.

     Bueno, bueno, bueno, bueno... Creo que vislumbro por fin las baldosas amarillas que pavimentan el camino que me llevará a conseguir unos macarons perfectos. Y no quepo en mí de gozo, sinceramente. Es como cuando estoy alarmando ropa en la tienda y resulta que, por casualidad, he cogido la cantidad exacta de alarmas que necesitaba. No sé cómo explicarlo, son esas pequeñas alegrías que te da la vida de vez en cuando, para compensar los pequeños fracasos diarios. Esas pequeñas victorias te sacan una sonrisa y por dentro te dices a ti misma ¡Ohh yeaaaahhh!. Pues bien, la sensación con estos últimos macarons es parecida.

     Aquí os presento a mis macarons de mango, espero que os gusten.


     No me voy a enrollar mucho en esta entrada porque ya os he contado mis peripecias anteriores con los macarons. Y como soy así de cabezota, he seguido intentando hacer macarons decentes. Y éste que os traigo hoy es el último intento. En esta semana la verdad es que no he tenido demasiado tiempo para hacer nada, así que de momento no os voy a traer nada más nuevo. Tendré que esperar a la semana que viene para encender el horno otra vez. Y si no lo he encendido no ha sido por falta de ganas, que con este frío apetece un montón.



     Me sobró bastante crema de mango, así que la utilicé para rellenar un bizcocho sencillo de vainilla. Para el bizcocho utilicé la receta de Natalia de Dulces Ilusiones. Es mi receta preferida para tartas de fondant porque aguanta muy bien el peso. También me gusta para el desayuno porque es contundente y así aguantas bien toda la mañana. Además es delicioso.


     La crema de mango la hice con una receta básica de lemon curd y cambié el limón por mango en pasta de Home Chef. Se tarda un ratito en hacer lemon curd, pero la verdad es que merece la pena. He probado algunos de los que venden en tarro y no están mal, pero hacerlo con los limones del limonero de casa de tu madre... ¡no tiene precio! Y si son los limones de la frutería de debajo de tu casa, también es mejor que el envasado, creédme.
     Tengo ganas de probar a hacerlo con naranjas, que seguro que queda genial también.



     Pues bien, esto es todo, hasta aquí (de momento) mi historia con los macarons. Sé que tras mi entrada anterior puede parecer que es muy complicado hacerlos, ¡y lo es!. Pero no os desaniméis porque una vez les cojáis el truqui, están chupados. Desde mi humilde experiencia, lo que os puedo decir es que el secado es muy importante, porque cuando los hice en Valencia no se me secaban ni a la de tres y siempre me salían mal, así que está claro que la humedad es el peor enemigo al que os enfrentaréis en vuestra divina tarea de crear estos pequeños dulces. Os recomiendo que los hagáis cuando tengáis un rato tranquilo, sin prisas y con mucha calma. Y si os salen mal, buenos estarán, así que os podéis comer los intentos fallidos, que eso siempre anima.

     Os deseo un feliz sábado que yo me voy a trabajar...¡ay! y mañana más...

     


martes, 19 de febrero de 2013

Cupcakes con botones

¡Hola!

     Hoy os traigo fotos de unos cupcakes de los que ya os hablé en otra entrada, así que no me explayaré con la receta porque ya os la he contado. Son cupcakes de caramelos de toffee. Sólo me quedó comentaros que los caramelos los compré en el Lidl. Os lo digo porque la última vez que estuve en Valencia intenté hacerlos y fue bastante complicado encontrarlos. Aunque estoy segura de que en cualquier sitio en el que vendan chuches los tendrán. Tenéis que recordar que los caramelos han de ser los de toffee blanditos, no valen los tipo Solano o Werther's.

     Una vez tengáis los caramelos, sólo hay que quitarles el papel y meterlos en un cazo con leche evaporada (leche Ideal, aunque es más barata la de la marca de Lidl). Lo ponemos a fuego medio y removemos bien hasta que se mezcle todo. Para hacer esta salsa no os puedo indicar las cantidades exactas porque siempre la hago a ojo, pero lo más fiable (y placentero) es ir probando e ir añadiendo más caramelos al gusto. Observaréis que la salsa va cogiendo un color marrón más intenso conforme le vayáis echando más caramelos. Sabréis que está lista cuando al probarla aparezcan en vuestra mente imágenes de arpas, ángeles, arcángeles, nubes y querubines sonrosados.

     Os estaréis preguntando por qué os repito la misma receta. La explicación es muy sencilla: he hecho otra vez cupcakes de caramelos pero las he decorado con botones de fondant y quería enseñároslos. Aquí os los muestro en unas fotos geniales de Zahara de Sólo fue suerte.


     El plato de los tres señores comiendo tarta es de una tiendecita (cuyo nombre no recuerdo) en Williamsburg (Virginia) que me volvía loca. Era una tiendecita pequeña en la que tenían todo tipo de cosas cuquis y de cosas de gatos, pero ya ni siquiera sé si seguirá abierta, así que no puedo deciros dónde encontrarlo, ¡lo siento!


     Los botones y la aguja son de fondant. Los hice la noche anterior para que se secara la "pintura" de la aguja y se endureciese el fondant. Los botones morados los teñí con colorante en pasta Grape Violet de Sugarflair y los verdes con Spruce Green también de Sugarflair. Para la aguja mezclé colorante en polvo plateado (no recuerdo la marca ahora mismo y no lo tengo a mano, ya os lo diré) con unas gotitas de vodka, lo suficiente para que adquiera una cosistencia con la que se pueda pintar. El alcohol (en este caso el vodka) se evaporará y la aguja quedará así. Esta misma técnica se puede usar con cualquier otro colorante en polvo y utilizando alcohol alimentario o cualquier bebida alcohólica transparente.


     Para hacer los botones grandes utilicé un cortador de galletas con forma de botón. Para hacer los botones medianos y pequeños usé cortadores de círculo de distintos tamaños y para hacer los agujeros una esteca de modelar. 
     La aguja la modelé a mano pero, como veréis, no tiene mucha dificultad: hacemos un cono muy alargado, afinamos la punta más fina y en el extremo grueso, con una esteca, hacemos un agujero que vamos agrandando. La aplanamos un poco y luego pintamos y dejamos secar.


     Y eso es todo, una decoración muy sencilla que podemos hacer en unos minutos. Los cupcakes de caramelo son deliciosos, pero la verdad es que no son aptos para gente poco golosa. Son estupendos para niños o para gente muy golosa, pero si tenéis invitados que son "más de salado" os aseguro que les resultarán empalagosos. Para ese tipo de amistades, os recomiendo mejor que probéis con un carrot cake o con unos cupcakes de calabaza, ya que los bizcochos especiados con cremas de queso son menos dulces y empalagan menos. 


     Espero que os haya gustado esta idea de decoración, volveré prontito por aquí para contaros lo que estoy tramando estos días de vacaciones. ¡Un saludo! 

Lara

Canción del día:

     
   

viernes, 15 de febrero de 2013

No es un adiós...

¡Hola!
     Para aquell@s que no me conozcan, trabajo en una tienda de ropa. Os lo cuento porque viene al caso con la tarta que os voy a enseñar hoy. Llevaba casi 4 años trabajando en la misma tienda, y el viernes pasado fue mi último día. Sigo trabajando para la misma empresa, pero me han mandado a otra tienda. Estoy muy contenta con el cambio porque es una tienda más grande y más céntrica (en plena Gran Vía madrileña) y el aire fresco siempre viene bien para oxigenarse. Sin embargo, voy a echar de menos a mis compis. Después de tanto tiempo de vernos las caras a diario, y después de algunas cervecitas tras los cierres, es inevitable cogerse cariño. Me voy habiendo aprendido mucho de cada un@ de mis compañer@s, tanto los que llevan conmigo desde el principio, como los que llevan unos meses con nosotros. Son tod@s gente estupenda, cada un@ diferente, y toda esa diversidad nos hace crecer a tod@s.
     Me llevo muchos recuerdos buenos y bonitos y por supuesto alguno amargo, pero son pocos y creo que de ellos también he aprendido, posiblemente más que de los buenos. Sé que este tipo de cosas siempre se dice en las despedidas y puede sonar un poco falso o demasiado típico, pero es que es cierto. Las despedidas tienen esa cosa de hacernos recordar las cosas buenas y pasar un poco por alto las no tan buenas.
     Y para despedirme de mis compis dejándoles un buen sabor de boca pensé en llevarles una tartita. Tuve poco tiempo para hacerla, por lo que los acabados no son muy espectaculares, pero la hice con todo mi cariño y creo que la disfutaron, que al final es lo importante.



     La tarta era sencilla, de bizcocho de chocolate relleno de ganache de chocolate blanco y mermelada de melocotón. El bizcocho lo empapé en almíbar de melocotón (con un poco de whisky al melocotón). Lo malo es que no puedo deciros si estaba buena o no porque no pude probarla ya que ¡¡estoy a dieta!! ¡¡horror!! Me han dicho que quedó muy buena, pero yo no os lo puedo asegurar porque no la caté. Tendré que fiarme de la palabra de l@s demás.


     Mi proceso a la hora de hacer tartas dura tres días normalmente. Un día hago el bizcocho, al siguiente lo relleno y al tercero monto y decoro la tarta. Esto es porque el bizcocho suelta menos migas y queda más compacto si lo dejamos que se asiente durante un día, así luego es más fácil trabajar con él. El segundo día lo relleno y lo meto en la nevera, para que el relleno se asiente también y tenga la consistencia adecuada a la hora de cubrir la tarta. Intento siempre que puedo hacer cuantas más cosas pueda de la decoración un día antes de ponerme a decorar, pero la verdad es que no siempre es posible.


     Si son figuritas modeladas sí que es bueno que reposen y se endurezcan un poco, pero por ejemplo los volantes de esta tarta tuve que hacerlos en el momento porque si se secan no se puede trabajar con ellos ya que se vuelven quebradizos.


     Por si alguien le interesa, el cake stand de cristal de las fotos es de Ikea y no fue muy caro, creo que costó alrededor de 16€. Tiene además una tapa también de cristal de estas redondas con una bolita arriba para asirla. No sé si se aprecia bien en las fotos, pero la base tiene un relieve floral muy discreto.


     Pues hasta aquí la entrada de hoy, que va dedicada por supuesto a tod@s mis compis de Velázquez. Os echaré mucho de menos, espero que nos veamos pronto. Además, ya sabéis, cambios constantes, tarde o temprano volveremos a encontrarnos. Esto no es un adiós, es un hasta-más-ver.

     Feliz fin de semana a tod@s, hoy empìezan mis VACACIONES ¡yuju! Sólo es una semanita, pero las vacaciones siempre son bienvenidas.

¡Un abrazo!