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martes, 30 de julio de 2013

Bizcocho sin azúcar y ayuda para esculpir tartas

     Lo prometido es deuda, así que os traigo unas poquitas fotos del "cómo se hizo" la tarta de R2-D2 y, ya que estoy, la receta. Ya os conté que la receta es sin azúcar porque una de las personas que iban a comer tarta es diabética. Estuve consultándoles qué podía tomar y qué no y al final hice una adaptación de una receta que hago habitualmente pero cambiando el azúcar por endulzante artificial apto para diabéticos.

     Respecto al tema de los diabéticos, yo personalmente habría optado seguramente por utilizar harina integral porque su índice glucémico es menor, pero me dijeron que preferían que usara harina normal. También tengo entendido que cuantas menos grasas tomen los diabéticos (ya, y todos en general... pero un día es un día) mejor, por lo que quizás habría sustituido el buttercream por una crema pastelera (aquí tendríamos el problema de la harina, pero creo que un par de cucharadas de harina seguramente sean mejores que 300g de mantequilla) o un merengue. También lo consulté y me dijeron que no había problema por que tomase un poco de mantequilla un día, así que seguí adelante.

     De tal manera que al final hice un bizcocho de chocolate relleno de buttercream de café. Esta foto que os pongo ahora es del bizcocho ya montado, antes de esculpir la forma.


     Os aviso de que las fotos las hice con el móvil, así que la calidad es pésima, pero en plena elaboración y llena de mantequilla y migas por todas partes no era plan de ponerse a hacer virguerías.

     Como podéis ver, utilicé 5 capas de bizcocho, porque quería que quedase bien alta para después poder cortar sin miedo de quedarme con una tarta bajita o de no conseguir la forma deseada. Hice tres bizcochos y los fui cortando, almibarando, rellenando y apilando. 

     Y aquí es donde empieza lo divertido. Utilicé un cuchillo de Ikea normalito, de los de cortar carne, porque necesitaba uno con sierra para poder cortar bien el bizcocho sin destrozarlo. Sé que hay gente que utiliza plantillas para recortar sus bizcochos y darles forma, pero como era una forma relativamente sencilla me lancé a hacerlo sin plantilla.


     Del proceso de esculpido en sí poco os puedo contar. Simplemente consiste en ir cortando de aquí y de allá hasta que consigáis que vuestro bizcocho tenga la forma que andáis buscando. Lo que sí os recomiendo porque me parece super importante, sobre todo si estáis empezando a esculpir bizcochos, es que hagáis un bizcocho más grande de la medida en que queráis que se quede y también que quitéis muy poco a poco. Siempre es más fácil quitar que añadir. Si por lo que sea os equivocáis y cortáis de más, tampoco os asustéis demasiado ya que siempre podéis volver a pergarlo con un poco de buttercream o la crema que estéis usando de relleno. No quedará tan estable como si no lo hubiéses pegado, pero os servirá y además al cubrirlo con una capa de buttercream y después con el fondant no se notará.

     En este caso, como véis, yo tallé mi bizcocho con forma de cúpula (o lo que es lo mismo, una semiesfera) para poder hacer la cabeza de R2-D2, el divertido droide de Star Wars. Tras un ratito de esculpir (menos de lo que esperaba, por suerte), logré darle una forma casi perfecta de cúpula y me dispuse a cubrirlo con buttercream. Así quedó una vez cubierto:


     La foto quedó un poco movida, pero véis cómo quedó. Una vez cubierto de buttercream lo enfrié un rato en la nevera. Lo dejé como media hora enfriando y lo saqué para cubrirlo con fondant.


     Ya cubierta de fondant se aprecia mejor la forma esférica de la parte superior de la tarta. Después del fondant me divertí mucho con el spray de pintura comestible que os comenté en la entrada en la que os enseñé la tarta terminada. Con la tarta blanquita como un lienzo es un gustazo ponerte a cubrirla toda con spray, aunque luego te tires limpiando purpurina plateada dos semanas. Creo que no tardaré mucho en encontrar alguna otra excusa para usarla porque es una pasada.

     A continuación os recuerdo los puntos importantes a tener en cuenta a la hora de esculpir un bizcocho:

- Utilizar un cuchillo con sierra.
- Partir siempre de un bizcocho considerablemente más grande (cuanto menos experiencia tengáis, más grande tendrá que ser vuestro bizcocho) del tamaño final que queráis.
- Cortar poco a poco, nunca cortar trozos grandes de golpe (a no ser que lo tengáis marcado con plantilla y sepáis que podéis hacer un corte limpio). Es mejor cortar muchas veces trocitos pequeños y así os vais asegurando.
- Si os equivocáis, que no os dé un ataque de pánico, todo tiene solución: coged el trozo de bizcocho que queráis volver a colocar en su sitio y pegádlo con la crema de relleno que estéis utilizando.
- Hacer las cosas despacio, las prisas nunca son buenas compañeras de este tipo de trabajos.
- Practicar siempre que se pueda, la práctica hace la perfección.

     Veréis que en cuanto llevéis cinco minutos seguidos haciéndolo os veréis mucho más confiad@s y suelt@s. Os pongo ahora una foto de la tarta ya pintada antes de pegar las decoraciones.


     Y ahora vamos con la receta:

PARA EL BIZCOCHO (sale un bizcocho de 15 cm de diámetro que podemos cortar en dos mitades):

1 huevo
170 g de harina (si es para diabéticos recomiendo utilizar harina integral)
100 g de aceite de girasol o de oliva suave (o el que más os guste)
250 ml de leche semidesnatada 
7,5 g de levadura
40 g de cacao en polvo (yo utilicé el de Valor que es apto para diabéticos)
50g de chocolate apto para diabéticos (utilicé el chocolate negro sin azúcares de Valor también apto para diabéticos)
Edulcorante al gusto (podéis utilizar sacarina, aspartamo, sirope de ágave o cualquier otro edulcorante apto para diabéticos)

   Precalentamos el horno a 180ºC con calor sólo por abajo y sin ventilador. Rallamos el chocolate y reservamos. Tamizamos la harina junto con el cacao y la levadura y reservamos.

     Encamisamos nuestro molde: primero lo untamos bien de mantequilla, margarina, aceite o cualquier grasa y después lo espolvoreamos bien de harina.

     En un bol, batimos el huevo con el azúcar hasta que la mezcla aclare (quedará casi blanca). Añadimos el aceite y después la leche. Después añadimos la mezcla de harina con levadura y cacao de cucharada en cucharada mezclando bien pero sin batir. Por último, añadimos el chocolate rallado, vertemos la masa en el molde y horneamos durante 40 minutos. Pasado este tiempo, vamos pinchando con un palillo hasta que salga limpio. Entonces sacamos el bizcocho del horno, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar.

PARA EL BUTTERCREAM:

150 g de claras de huevo pasteurizadas
450g de mantequilla a temperatura ambiente
edulcorante al gusto
nescafé al gusto
una cucharadita de esencia de café sin azúcar

     Calentamos un poco las claras al baño maría. Montamos las claras hasta que hagan picos blandos. Esperamos a que se enfríe y añadimos la mantequilla poco a poco. En este momento la mezcla se cortará, pero nosotr@s seguiremos batiendo hasta que vuelva a unirse todo.Una vez hayamos conseguido una crema suave y brillante añadimos el edulcorante al gusto y un par de cucharaditas de Nescafé. Añadimos la esencia de café y probamos. Si hace falta, añadimos más esencia de café.

     Os advierto que el Nescafé no se deshace del todo en el buttercream, por lo que quedan "tropezoncitos" de café en la crema. A mí personalmente me gustan mucho, pero sé que hay gente a la que no, por eso os lo aviso. Si no os gustan, prescindid del Nescafé y probad con otra cosa.

     El fondant de la tarta era CON azúcar, por lo que la persona diabética tuvo que apartarlo y no comérselo. Salvo ese detalle, la verdad es que es una alegría poder hacer dulces que puedan llegar a más gente, especialmente a personas que debido a algún tipo de intolerancia no puedan comer dulces de manera habitual o les sea complicado encontrar lugares donde piensen en ellos a la hora de hornear.


     De momento os dejo aquí, pero pronto traeré más cositas que he tenido tiempo esta última semana de hornear cosas muy interesantes. Os deseo felices vacaciones a aquell@s que estéis disfrutando de ellas y a l@s que no... ¡ya llegarán!

Un abrazo,

Lara

Canción del día: Surfin USA - The Beach Boys.









   

domingo, 19 de mayo de 2013

Tutorial tarta infantil pirata

¡Hola!

     Lo sé, lo sé, he tenido el blog un poco abandonado y no tengo excusa. Pero lo cierto es que no ha sido por gusto, que conste. Ha sido por motivos muy importantes:
1) Sigo a dieta, por lo que claro, intento no cocinar nada que me produzca grandes tentaciones.
2) ¡Estoy liada con mil cosas!
   
     Ya, no hay que poner pretextos... pero precisamente por eso os digo que no miremos más atrás sino hacia delante. Y lo que os pongo delante de los ojos hoy es algo muuuuuy sencillo pero que os puede ayudar. Es un paso a paso de la primera tarta que hice con fondant, antes de ir a ningún curso ni nada. Os lo enseño porque creo que es útil ver las cosas en que yo me equivoqué (para que no lo hagáis vosotr@s) y también para que os déis cuenta de cómo, sin tener ni idea, se pueden hacer cosas presentables y, desde ahí, si nos preocupamos por aprender podemos mejorar hasta el infinito.

     La tarta que me decidí a hacer para empezar con el fondant fue una tarta de estilo pirata, pensada para niñ@s pero también para adult@s. La verdad es que no recuerdo de qué era la tarta, lo siento, pero creo recordar que llevaba fresas naturales y algo de chocolate, quizás con bizcocho de vainilla. Pero ya os digo que no lo recuerdo muy bien.

     Y vamos con el paso a paso de la decoración, que es muy sencilla pero también muy vistosa.

     Lo primero por supuesto es cubrir nuestra tarta con buttercream o con ganache de chocolate para después cubrirla con fondant. Esto no os lo explico aquí sobre todo porque no tengo fotos de esos pasos y porque creo que podéis encontrar un millón de tutoriales en la web.

     Una vez tenemos la tarta cubierta (yo usé fondant blanco de Funcakes) de fondant, amasamos un poco de fondant negro hasta dejarlo bien fino y, con un cortador redondo del tamaño que más nos guste, cortamos un círculo de fondant negro y lo pegamos en el centro de la superficie de nuestra tarta. Obtendremos lo que vemos en la siguiente foto, sólo que en la foto véis también un papel con el dibujo que iba a ir sobre el círculo. Lo puse encima para hacerme una idea de los tamaños, para ver si me convencían.


     Después amasamos algo más de fondant rojo y cortamos tiras de la misma longitud y anchura. Y aquí es donde os digo que me equivoqué. Primero, porque no conseguí que todas mis tiras fueran iguales y, segundo porque tardé un montóoooon en conseguir que me quedasen algo "decentes". Además, cada vez que las movía se me deformaban un poco. Fue un proceso horrible y estresante. 


     Así que, después de haberos contado lo que hice, voy a contaros cómo lo haría a día de hoy, para que no hagáis lo mismo. Para empezar, a día de hoy, utilizaría fondant con un poco de CMC para que no se deformase tanto al moverlo. Por otra parte, compraría una herramienta extremadamente útil que realmente nos va a sacar de tantas situaciones odiosas que vale lo que cuesta. Os dejo el link que de la imagen que he encontrado en www.lagalletadejengibre.com porque no he encontrado el link para comprarlo online: es el cortador texturizador de tiras de fondant, que viene con muchos accesorios para que podáis cortar y texturizar de una manera rápida y limpia. Creo que me costó unos 15€.


     Al usar este cortador, las tiras salen todas del mismo ancho, y además el corte es muy limpio. Al llevar un poco de CMC nuestro fondant, hará que se endurezca un poco más rápido y por lo tanto no se deforme al moverlo. La parte menos favorable de usar CMC es que tenemos que trabajar más rápido, porque si se endurece demasiado, no podremos darle la forma que necesitemos a la tira al colocarla sobre nuestra tarta. Sinceramente, nunca me ha ocurrido, creo que habría que trabajar demasiado despacio para que esto pueda ser un problema.

     El siguiente paso es colocar las tiras de fondant rojo sobre nuestra tarta, y lo haremos partiendo desde el centro hacia el exterior de la tarta. Aquí también tengo que reconocer que me compliqué un poco la existencia, pero creo que en parte fue debido a las diferencias entre mis tiras de fondant.


     Aquí véis que empecé poniendo una tira y después la que iba justo enfrente. Después puse una a 90º de la primera y, acto seguido, la que se le enfrentaba. Así quedó algo como la tarta dividida en cuatro cuartos iguales.



     Como véis, me fijé en que el extremo inferior de la tira coincidiese con la base de la tarta, en lugar de hacer coincidir el principio de la tira con el círculo negro de fondant de arriba... ¡error! ¿en qué estaría pensando? Es mucho más sencillo hacer que la parte de arriba de las tiras esté bien alineada con el círculo interior y después cortar el sobrante de fondant rojo por debajo. Pero bueno, supongo que estaba poco inspirada después de la hora y pico que me pasé cortando tiras de fondant.


     Seguimos añadiendo tiras hasta que tenemos todas las que queremos. Lo ideal en realidad es tener una guía marcada sobre el fondant de nuestra tarta, para saber dónde queremos colocar cada tira desde un principio. Si nos hacemos pequeñas marcas con un lápiz o simplemente con una esteca presionando levemente sobre nuestro fondant blanco luego es más fácil ubicar cada tira en su sitio que si hacemos como hice yo, dividiendo cada trozo cada vez por la mitad. 


     Seguro que estáis pensando lo mismo que yo ¿pero por qué alineaste las tiras con la base de la tarta? ¡no tiene sentido! Lo sé, lo sé... yo tampoco lo entiendo, creédme.
     Pues nada, seguimos así como os decía hasta que tengamos todas las tiras en su lugar y luego cortamos lo que nos haya sobrado en cada tira. También os digo que, a día de hoy, cortaría las tiras de la longitud que necesitase antes de colocarlas sobre la tarta, en lugar de cortarlas ya en la tarta. Llegad@s a este momento, tendremos algo así.


     La gracia es que no pegué las tiras conforme las disponía sobre la tarta, así que tuve que añadir un paso más a todo el proceso, levantando cada tira y mojándola con un pincel humedecido con agua y pegándola otra vez en su lugar. Os recomiendo que, como sois list@s y habréis marcado la ubicación de cada tira en vuestra tarta, las peguéis directamente y os ahorréis todo esto tan engorroso. Pero os pongo las fotos aprovechando que las tengo jajaja.



 
     Como véis no tiene mucho misterio, consiste en levantar, humedecer, colocar y presionar levemente. Así con todas las tiras hasta terminar con toda la tarta.


     Una vez hayáis terminado, ya habrá pasado lo peor. Si habéis llegado hasta aquí ya sólo queda lo divertido. Lo siguiente que hacemos es, con un poco de fondant negro, amasar un cordón redondito y fino con nuestras manos para ponerlo alrededor del círculo negro de arriba, a modo de marco, y de paso para tapar las pequeñas imperfecciones al añadir las tiras rojas que había cortado tan mal. Os pongo esta foto que es donde mejor se ve a lo que me refiero aunque la foto se ve muy movida.


     Lo ponemos todo alrededor de nuestro círculo y cortamos los extremos.


     Como somos list@s, lo habremos humedecido antes de ponerlo sobre nuestra tarta, de modo que no tengamos que volver a levantarlo. Así que sólo tenemos que presionar un poco para que se pegue bien al fondant que tenemos debajo.


     No tengo fotos de cómo texturicé el cordón que acabamos de pegar, pero creo que lo hice con una esteca que acababa en una punta triangular. Así quedó el cordón un poco más plano y no tan redondo. Simplemente presioné la punta de la esteca contra el cordón una y otra vez, girando un poco la tarta cada vez.

     Ahora es cuando cogemos nuestra plantilla de la calavera, la ponemos sobre un trozo de fondant blanco estirado y, con la ayuda de un cutter muy afilado, recortamos la forma. Tengo sólo las fotos de cuando ya estaba cortado, pero os lo enseño para que veáis a qué me refiero.


     En la foto de arriba no se aprecia muy bien, pero lo que estaba haciendo era alisar los bordes del corte con los dedos para que fuesen más suaves y uniformes. Cuando estemos satisfech@s con el resultado, lo humedecemos por debajo y lo centramos en el círculo negro de nuestra tarta. Lo pegamos y ya está.


     Cogemos dos bolitas de distinto tamaño de fondant negro y las aplastamos. Pegamos una como si fuera el ojo de la calavera.

 

     Pegamos la segunda, un poco más grande, que será el otro ojo de nuestra calavera. ¡Ahora está mucho más graciosa!


     Pues bien, ya sólo nos queda rematar el borde de nuestra tarta. Podríamos hacerlo con una cinta de tela, o con cintas de fondant, o trozos texturizados de fondant... hay muchas maneras de hacerlo. En este caso concreto, yo me decanté por utilizar buttercream teñido de azul, para simular el agua del mar.


     Aquí os enseño ya el resultado final. Como os comentaba, es un diseño muy sencillo pero también muy vistoso. Además es muy fácil de personalizar, ya que podemos cambiar la combinación de colores, cambiar el número y la anchura de las tiras de fondant, hacer un bizcocho cuadrado en vez de redondo, o cualquier otra cosa que se nos ocurra.



     Pues esto es todo por hoy, espero que os haya servido y que os decidáis a intentar algo parecido porque realmente es muy sencillo y divertido de hacer. Os animo a que me enseñéis vuestras creaciones. 

     Os deseo un feliz domingo, ¡yo me voy a trabajar que llegaré justita!

Lara













lunes, 8 de abril de 2013

Cómo hornear un bizcocho

     Sé que en una entrada anterior ya os expliqué cómo hornear un bizcocho, pero he pensado que sería buena idea tener un paso a paso detallado de cómo hacerlo y creo que es un tema tan importante que se merece una entrada para él solito, ¿no os parece?
     En internet encontraréis cientos de blogs y de páginas que os explican cómo hornear un bizcocho, no estoy inventando la rueda. Pero quiero contaros cómo lo hago yo, paso a paso, con mis truquis y mi manera de hacer las cosas. Sobre todo para que tengáis una guía de cómo hornear un bizcocho desde el primer paso hasta el último.



PROCEDIMIENTO:

1) Antes de nada, encenderemos el horno para que cuando vayamos a meter nuestra masa de bizcocho, esté a la temperatura correcta. Este paso es MUY IMPORTANTE porque la temperatura del horno es lo que nos va a dar un horneado perfecto. Dicho esto, cada horno es un mundo (por desgracia), y eso va a hacer que en cada horno la temperatura de horneado varíe ligeramente. Lo ideal es que el horno esté a una temperatura de entre 175ºC y 195ºC. Tras hornear muuuchos bizcochos y destrozar muuuuchos de ellos, he llegado a la conclusión de que la temperatura ideal de horneado en mi horno es de un poco más de 180ºC pero sin llegar a los 190ºC. Pero, como he dicho, esto dependerá del horno que tengáis y de lo preciso que sea el termostato del mismo. Mucha gente dice que podéis comprar un termómetro de horno para medir cuál es la temperatura real que da el vuestro. Yo creo que si lo tenéis estupendo, pero no compraría uno sólo para esto. Yo soy más del método ensayo y error.
     Dentro de este primer paso quiero recordaros que para hornear un bizcocho hemos de poner el calor del horno sólo por abajo y sin ventilador. Y no vale eso de poner el horno a 220ºC para que se caliente rápidamente y luego bajarlo a 180ºC. Sé que va a tardar en calentarse si el calor está sólo por debajo, pero chic@s, es lo que hay. Si tomamos el atajo, la temperatura no será real y tampoco será uniforme, y esto puede sin duda hacer que nuestro bizcocho se estropee.
     Algun@ de vosotr@s pensará: "Pero mi horno tiene ventilador sí o sí... ¿no puedo hornear un bizcocho?" o "Es que en mi horno no puedo poner el calor sólo por abajo... ¿no puedo hornear un bizcocho?" Respuesta: "Sí. Podéis. Yo os estoy explicando lo que creo que es el método infalible para que nuestro bizcocho salga perfecto, pero seguro que hay otras maneras en función del horno que tengáis."

2) Encamisamos el molde que vayamos a usar. O lo que es lo mismo, cogemos el molde y lo untamos con algún tipo de grasa: mantequilla, margarina o aceite. Después lo espolvoreamos con harina y quitamos el exceso que pueda quedar dándole la vuelta y golpeando la base suavemente.
     También se puede poner papel de hornear, pero yo personalmente siempre lo hago de esta manera y se desmoldan perfectamente. Mis moldes son de PME redondos de distintos tamaños y no se me pega ninguno.

3) Preparamos la masa de nuestro bizcocho y una vez esté terminada la vertemos en el molde que habíamos encamisado anteriormente.

4) Metemos el molde con la masa dentro del horno y ponemos el reloj del horno (o el reloj de cocina, o el despertador, o la alarma del móvil, pero algo para no despistarnos porque los tiempos son muy importantes) para que nos avise una vez hayan transcurrido 40 minutos.
     Ahora es cuando os digo que BAJO NINGÚN CONCEPTO abráis la puerta del horno antes de esos 40 minutos, porque si no corréis el riesgo de que el bizcocho no os suba. También tenéis que tener cuidado de no golpear el horno de ninguna manera, ya que las vibraciones que se transmitan al molde también pueden hacer que nuestro bizcocho no suba.

5) Después de esos 40 minutos (en mi horno son mínimo 45) pinchamos el bizcocho con un palillo y ya sabéis, si sale limpio es que está hecho. Esto dependerá mucho del tamaño de vuestro bizcocho, cuanto más grande sea más tiempo tardará en hacerse. En mi horno, un bizcocho de 15cm de diámetro tarda unos 50-55 minutos en hacerse y uno de 22cm de diámetro tarda aproximadamente una hora y cuarto.

6) Sacamos el bizcocho del horno y lo dejamos enfriar en el molde unos 5-10 minutos. Pasado ese tiempo, lo desmoldamos y dejamos que se enfríe del todo sobre una rejilla.

7) Si no lo vais a usar inmediatamente, os recomiendo que lo tapéis con papel de film para que no se reseque.


     Una pista: cuando vuestra cocina y vuestra casa empiecen a oler a bizcocho, es que ya casi está. Si os fijáis, veréis que los bordes del bizcocho empiezan a despegarse del molde: eso también es señal de que, si no está hecho ya, poco le queda.

POSIBLES CATÁSTROFES:

     Las he vivido todas, seguro. Os voy a enumerar las más habituales.

1) ¡Horror! ¡Mi bizcocho no ha subido!
     Lo más probable es que se deba a que el horno no estaba lo suficientemente caliente. Recuerda que al poner el calor sólo por abajo, tardará bastante en calentarse, no te impacientes. Y no cojas el atajo de precalentarlo a 220ºC y luego bajarlo a 190ºC, eso también provocará que tu bizcocho no suba.

2)¡Horror! Mi bizcocho estaba perfecto pero, al sacarlo del horno ¡se ha bajado/hundido!
     Esto suele ocurrir cuando sacamos el bizcocho antes de tiempo, o también cuando el horno ha recibido algún golpe. También si hemos abierto la puerta del horno antes de los 40 minutos.

3)¡Horror! Mi bizcocho había subido perfectamente pero se ha hundido antes de terminar de hornearlo.
     La causa es probablemente cualquiera de las del punto 2. Si un bizcocho se baja, en cualquier momento, suele ser porque ha perdido temperatura rápidamente o porque ha sido golpeado. También es importante verificar que nuestra levadura no está caducada. Además, si usamos levadura de sobre, debemos tener en cuenta que una vez hayamos abierto un sobre, no debemos tardar mucho en usar todo el contenido, porque pierde propiedades.
     De la misma manera, si no horneamos prácticamente a diario, no nos compensa comprar los botes de levadura grandes que venden porque si esa levadura ya abierta no se usa rápidamente también pierde propiedades.
     Para que vuestros bizcochos queden bien altos, esponjosos y jugosos, os recomiendo que utilicéis bicarbonato o gaseosas (de esas que van en sobrecitos) además de la levadura. Eso también hará que vuestro bizcocho no se hunda.

4) ¡Horror! ¡Mi bizcocho ha quedado demasiado alto!
     Bueno, tampoco es tan horripilante esta situación, porque siempre podemos cortar lo que nos haya subido de más. Pero claro, queremos que nuestros bizcochos queden perfectos sin retocar. Esto suele ocurrir cuando nos hemos pasado en la temperatura del horno y el bizcocho sube rápidamente, tanto que se pasa, o cuando hemos echado demasiada levadura.

5) ¡Horror! Mi bizcocho está crudo.
     Bueno, ésta es sencilla, seguro que se os ha ocurrido: lo hemos sacado antes de que estuviera hecho. Solución: la próxima vez, dejarlo más tiempo y verificar con el palillo. Incluso, puedo deciros que alguna vez que me ha pasado lo he vuelto a meter y se ha terminado de hacer sin problemas. Otras veces sin embargo, al volver a meterlo se ha hundido. Probad suerte si queréis, pero no es muy eficaz.

6) ¡Horror! Mi bizcocho se ha quemado.
     Tampoco es muy difícil ésta, ¿verdad? La próxima vez no pongáis el horno tan fuerte.
     Si estáis mirando cómo se hace vuestro bizcocho en el horno y observáis que empieza a ponerse oscuro, podéis intentar evitar la catástrofe bajando 20ºC la temperatura (nunca me ha funcionado) y/o tapándolo con papel de aluminio (sí me suele funcionar) y seguir cocinándolo hasta que esté. De esta manera seguirá cociéndose pero sin quemarse por arriba.

     Bueno, creo que esas son las catástrofes más habituales, pero también hay otras que nos dan muchos quebraderos de cabeza y realmente la solución es bien sencilla. Se me ocurren dos que os cuento a continuación.

PEQUEÑAS CATÁSTROFES:

1) Nos encantan los bizcochos con trocitos de chocolate, ¿verdad? O con nueces picadas, o con pistachos, con anacardos... infinidad de sabrosos tropezones. ¡Pero se nos quedan ABAJO! Ufff a mí esto me traía por la Calle de la Amargura hasta que descubrí que la solución más sencilla es enharinar los tropezones. Esto evita que se hundan. Ya está. ¿A que no era tan difícil? No entiendo por qué no aparece este sencillo truco en ninguno de mis libros de repostería.

2) Hay otros tropezones que nos encantan: las frutas. Mmmmm qué delicioso bizcocho con frutas. ¡Pero si parece que el bizcocho está CRUDO a trozos! La verdad es que esto sólo me ha ocurrido al echar fresas o melocotones en almíbar al bizcocho, no me ha pasado con la manzana ni la pera ni ninguna otra fruta. Supongo que porque las fresas y el melocotón son frutas con más contenido de agua y hacen que nuestro bizcocho esté demasiado húmedo. Para evitar que esto os ocurra, os recomiendo que sequéis un poco las frutas con un papel de cocina y que pongáis el horno un poco más fuerte al principio. Por ejemplo, calentad el horno a 200ºC y cuando hayan pasado unos 15 minutos lo bajáis a 180ºC (o la temperatura a la que horneéis mejor en vuestro horno).



     Pues bien, eso es todo. Si se me ocurre algo más o de repente me doy cuenta de que me he olvidado de algo super importante editaré la entrada para que tengáis toda la información relevante en la misa entrada. Espero que os sirvan estos consejos y que vuestros bizcochos queden siempre perfectos a partir de ahora.
     También os animo a que compartáis vuestros trucos con nosotr@s y a ver si así entre tod@s les ganamos la guerra a los bizcochos catastróficos.
   
     Os deseo un feliz comienzo de semana, que el lunes ya está superado :)

Lara


Canción del día: I will survive - Cake

domingo, 3 de febrero de 2013

Carrot cake y cupcakes de café

Mucha gente me pregunta cómo se hacen las tartas con fondant o los cupcakes decorados, y normalmente no se deciden a hacerlos porque se requieren demasiados utensilios e ingredientes que pueden resultar caros o difíciles de encontrar. Por eso, hoy os traigo dos ejemplos de dulces deliciosos que podemos hacer con pocas herramientas y con ingredientes cotidianos. Las fotos esta vez no son para  tirar cohetes porque las hice yo con mi tablet, pero me sirven para que veáis los resultados.
     Son unos cupcakes de café y un carrot cake (tarta de zanahoria) que hice en casa de mi madre en Valencia donde las herramientas más modernas que tenía eran la bandeja para cupcakes y una manga pastelera.


      Para hacer los cupcakes utilicé la misma receta que os conté en el post anterior de cupcakes de fresa, pero sustituí el aroma de fresa por Nescafé disuelto en la leche (no corté la leche con limón, sólo le eché dos cucharadas de Nescafé). Después hice un cream cheese icing con Nescafé y un chorrito de Baileys.



     Para el bizcocho del carrot cake utilicé la receta que más me gusta, que he conseguido a base de probar varias y modificarlas. Lo único que hice distinto esta vez fue utilizar melocotón en lugar de manzana porque no tenía manzanas.


     Me acordé de que mi madre tenía botes de melocotón en conserva sin azúcar y probé... y el resultado fue más que aceptable. Sigue gustándome más con manzana, pero el melocotón es una buena alternativa. Otra variación que he probado es sustituir un tercio o la mitad de la manzana por coco rallado, y también me gusta, pero queda un poco menos jugoso. Os dejo la receta.

Bizcocho de 22cm de diámetro

270g de harina
220ml de aceite de oliva suave
240g de azúcar
4 huevos
15 nueces troceadas
1 cucharadita de jengibre
2 cucharaditas de canela
350g de zanahorias
300g de manzana
1 cucharadita de levadura
2 cucharaditas de bicarbonato

     Precalentamos el horno a 180ºC con el calor sólo por abajo y sin ventilador

     Tamizamos la harina con la levadura, el bicarbonato y las especias en un bol y reservamos. Rallamos la zanahoria y la manzana y reservamos. Pelamos y troceamos las nueces y reservamos.

     Batimos los huevos con el azúcar y el aceite hasta que la mezcla aclare. Añadimos la harina a la mezcla y batimos.
     Añadimos la zanahoria y la manzana y mezclamos con la espátula, sin batir. Por último añadimos las nueces. Vertemos la mezcla en un molde previamente encamisado y horneamos.

     Tardará como una hora en hacerse, pero lo ideal es pinchar con un palillo pasados los primeros 45 minutos y comprobar cada cinco minutos hasta que esté hecho.


     Para este bizcocho es ideal rellenar y cubrir con cream cheese icing, que es lo que usé en esta tarta. Las letras las hice con ganache de chocolate y una boquilla fina con la manga pastelera.


     ¡¡Estaba buenísima!! Os recomiendo que la hagáis porque es una receta sencilla y riquísima. Aunque le gustará tanto a todo el mundo...¡que tendréis que repetirla!!


     ¡Feliz principio de semana a tod@s! 

sábado, 26 de enero de 2013

Tutorial tarta de amapolas

¡Hola!

    Hoy traigo una entrada un poco distinta, porque viene con más fotos de lo normal. Es porque quiero contaros, a grandes rasgos, cómo decorar una tarta de manera muy sencilla para que resulte muy vistosa. Va a ser un tutorial pero sin entrar en demasiado detalle. Si necesitáis que os explique algo más a fondo dejádme algún comentario abajo o escribidme a larascupcakerie@gmail.com.
     La tarta de las fotos me la encargó una amiga para el cumpleaños de su madre y me dijo que le encantaban las amapolas, así que me incliné por un diseño sencillo y elegante en blanco que contrastase con el rojo y el negro de las amapolas. El bizcocho era de vainilla y lo rellené de lemon curd y frambuesas frescas. Después la cubrí de buttercream de limón y, para terminar, la cubrí de fondant. La base también la cubrí con fondant.





     Cuando tengamos el fondant bien alisado, pintamos con pegamento comestible el borde del bizcocho para pegar la cinta de tela que rematará nuestra tarta. En esta ocasión escogí una cinta negra con unas puntadas blancas.


     Yo no lo hice, pero una buena idea es poner la misma cinta también alrededor de la base que sujeta nuestra tarta. 
      En este momento, ya sólo faltaban las amapolas, y ahora os voy a enseñar cómo se hacen con fondant. Lo primero normalmente sería teñir el fondant que vayamos a necesitar, pero en este caso no lo hice porque lo compré ya teñido. Esto lo hago siempre que quiero utilizar fondant rojo o negro porque es muy difícil conseguir estos dos colores tiñendo a mano. Si queréis hacerlo, lo mejor es que uséis los Extra de Sugarflair, Red Extra o Black Extra, que son dos botecitos un poco más grandes que el resto de colores de Sugarflair y  son colorantes mucho más concentrados. Yo prefiero comprarlo ya teñido porque incluso con los Extra hay que usar mucha cantidad de colorante para conseguir la tonalidad deseada.

     Una vez tenemos el fondant que vamos a necesitar, cogemos el fondant negro para hacer los centros de las amapolas. Hacemos una bola como del tamaño de la yema del pulgar por cada flor que vayamos a hacer. Aplanamos un poco las bolas para que queden planas por arriba y por abajo, como un disco pero gordito. Pinchamos cada bola con un palillo y la pasamos por vodka (o cualquier otro alcohol comestible) y después por azúcar de color negro o sprinkles negros. Yo utilicé azúcar negro que preparé unos días antes tiñendo azúcar normal con colorante negro de Sugarflair. Para teñirlo, simplemente lo metí en una bolsa de plástico de estas con cierre y metí un poco de colorante dentro. Cerré la bolsa y lo "masajeé" hasta que quedó todo uniforme. Después vertí el azúcar ya teñido en un recipiente con bastante superficie y lo dejé secar unos días a temperatura ambiente. 



     Dejamos secar los centros de las flores y cogemos el fondant rojo para hacer los pétalos. Estiramos el fondant sobre la mesa y cortamos pétalos con el cortador de rosas, que es como una gota gordita. Ponemos el pétalo cortado sobre una almohadilla de poliespán y, con un palillo, hacemos marcas para imitar la curvatura de los pétalos. Lo hacemos poniendo el pétalo en el borde de la almohadilla y haciendo rodar el palillo (redondo) poco a poco por toda la superficie, haciendo que quede como una patata ondulada.




     Para cada amapola tenemos que hacer 4 pétalos iguales. Cogemos uno de los pétalos y lo colocamos sobre un formador de flores. Superponemos el siguiente y así hasta que estén los 4. Dejamos que se seque y pegamos el centro que habíamos dejado secar antes con pegamento comestible. En aproximadamente una hora debería estar todo suficientemente seco para pegarlo, pero dependerá del entorno en el que estemos trabajando, la humedad y la temperatura. 



     Una vez tengamos hechas todas las flores que vamos a usar, las dejamos secar media horita para poder manipularlas más tranquilamente, sin que se nos desmonten. 





     Cogemos la flor que queramos y con pegamento comestible la pegamos en la tarta en la posición que más nos guste. Yo utilicé, además de las amapolas, pétalos que hice de más para ponerlos en la tarta como si se hubiesen caído de alguna flor para darle más movimiento al conjunto. 






       Y ya por último os enseño el resultado final, que gustó mucho. Fue una de las primeras tartas que hice por encargo, la tercera concretamente, y la quinta tarta con fondant que hice en mi vida. A día de hoy, que ya tengo más experiencia, haría cosas distintas, pero la verdad es que quedé muy contenta con ella y quería enseñarósla para que veáis que, con un poquito de paciencia, podemos hacer algo muy sencillo y vistoso.



     Aprovecho para darle las gracias a Zahara de Sólo fue suerte porque hizo unas fotos chulísimas y estuvo animándome y poniéndome música de la buena durante todo el proceso. En su honor voy a hacer como ella en su blog y os voy a recomendar una canción.
     Espero que os haya gustado esta entrada, ¡un saludo!

Canción del día:   
Arriba - Chojín.