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martes, 30 de julio de 2013

Bizcocho sin azúcar y ayuda para esculpir tartas

     Lo prometido es deuda, así que os traigo unas poquitas fotos del "cómo se hizo" la tarta de R2-D2 y, ya que estoy, la receta. Ya os conté que la receta es sin azúcar porque una de las personas que iban a comer tarta es diabética. Estuve consultándoles qué podía tomar y qué no y al final hice una adaptación de una receta que hago habitualmente pero cambiando el azúcar por endulzante artificial apto para diabéticos.

     Respecto al tema de los diabéticos, yo personalmente habría optado seguramente por utilizar harina integral porque su índice glucémico es menor, pero me dijeron que preferían que usara harina normal. También tengo entendido que cuantas menos grasas tomen los diabéticos (ya, y todos en general... pero un día es un día) mejor, por lo que quizás habría sustituido el buttercream por una crema pastelera (aquí tendríamos el problema de la harina, pero creo que un par de cucharadas de harina seguramente sean mejores que 300g de mantequilla) o un merengue. También lo consulté y me dijeron que no había problema por que tomase un poco de mantequilla un día, así que seguí adelante.

     De tal manera que al final hice un bizcocho de chocolate relleno de buttercream de café. Esta foto que os pongo ahora es del bizcocho ya montado, antes de esculpir la forma.


     Os aviso de que las fotos las hice con el móvil, así que la calidad es pésima, pero en plena elaboración y llena de mantequilla y migas por todas partes no era plan de ponerse a hacer virguerías.

     Como podéis ver, utilicé 5 capas de bizcocho, porque quería que quedase bien alta para después poder cortar sin miedo de quedarme con una tarta bajita o de no conseguir la forma deseada. Hice tres bizcochos y los fui cortando, almibarando, rellenando y apilando. 

     Y aquí es donde empieza lo divertido. Utilicé un cuchillo de Ikea normalito, de los de cortar carne, porque necesitaba uno con sierra para poder cortar bien el bizcocho sin destrozarlo. Sé que hay gente que utiliza plantillas para recortar sus bizcochos y darles forma, pero como era una forma relativamente sencilla me lancé a hacerlo sin plantilla.


     Del proceso de esculpido en sí poco os puedo contar. Simplemente consiste en ir cortando de aquí y de allá hasta que consigáis que vuestro bizcocho tenga la forma que andáis buscando. Lo que sí os recomiendo porque me parece super importante, sobre todo si estáis empezando a esculpir bizcochos, es que hagáis un bizcocho más grande de la medida en que queráis que se quede y también que quitéis muy poco a poco. Siempre es más fácil quitar que añadir. Si por lo que sea os equivocáis y cortáis de más, tampoco os asustéis demasiado ya que siempre podéis volver a pergarlo con un poco de buttercream o la crema que estéis usando de relleno. No quedará tan estable como si no lo hubiéses pegado, pero os servirá y además al cubrirlo con una capa de buttercream y después con el fondant no se notará.

     En este caso, como véis, yo tallé mi bizcocho con forma de cúpula (o lo que es lo mismo, una semiesfera) para poder hacer la cabeza de R2-D2, el divertido droide de Star Wars. Tras un ratito de esculpir (menos de lo que esperaba, por suerte), logré darle una forma casi perfecta de cúpula y me dispuse a cubrirlo con buttercream. Así quedó una vez cubierto:


     La foto quedó un poco movida, pero véis cómo quedó. Una vez cubierto de buttercream lo enfrié un rato en la nevera. Lo dejé como media hora enfriando y lo saqué para cubrirlo con fondant.


     Ya cubierta de fondant se aprecia mejor la forma esférica de la parte superior de la tarta. Después del fondant me divertí mucho con el spray de pintura comestible que os comenté en la entrada en la que os enseñé la tarta terminada. Con la tarta blanquita como un lienzo es un gustazo ponerte a cubrirla toda con spray, aunque luego te tires limpiando purpurina plateada dos semanas. Creo que no tardaré mucho en encontrar alguna otra excusa para usarla porque es una pasada.

     A continuación os recuerdo los puntos importantes a tener en cuenta a la hora de esculpir un bizcocho:

- Utilizar un cuchillo con sierra.
- Partir siempre de un bizcocho considerablemente más grande (cuanto menos experiencia tengáis, más grande tendrá que ser vuestro bizcocho) del tamaño final que queráis.
- Cortar poco a poco, nunca cortar trozos grandes de golpe (a no ser que lo tengáis marcado con plantilla y sepáis que podéis hacer un corte limpio). Es mejor cortar muchas veces trocitos pequeños y así os vais asegurando.
- Si os equivocáis, que no os dé un ataque de pánico, todo tiene solución: coged el trozo de bizcocho que queráis volver a colocar en su sitio y pegádlo con la crema de relleno que estéis utilizando.
- Hacer las cosas despacio, las prisas nunca son buenas compañeras de este tipo de trabajos.
- Practicar siempre que se pueda, la práctica hace la perfección.

     Veréis que en cuanto llevéis cinco minutos seguidos haciéndolo os veréis mucho más confiad@s y suelt@s. Os pongo ahora una foto de la tarta ya pintada antes de pegar las decoraciones.


     Y ahora vamos con la receta:

PARA EL BIZCOCHO (sale un bizcocho de 15 cm de diámetro que podemos cortar en dos mitades):

1 huevo
170 g de harina (si es para diabéticos recomiendo utilizar harina integral)
100 g de aceite de girasol o de oliva suave (o el que más os guste)
250 ml de leche semidesnatada 
7,5 g de levadura
40 g de cacao en polvo (yo utilicé el de Valor que es apto para diabéticos)
50g de chocolate apto para diabéticos (utilicé el chocolate negro sin azúcares de Valor también apto para diabéticos)
Edulcorante al gusto (podéis utilizar sacarina, aspartamo, sirope de ágave o cualquier otro edulcorante apto para diabéticos)

   Precalentamos el horno a 180ºC con calor sólo por abajo y sin ventilador. Rallamos el chocolate y reservamos. Tamizamos la harina junto con el cacao y la levadura y reservamos.

     Encamisamos nuestro molde: primero lo untamos bien de mantequilla, margarina, aceite o cualquier grasa y después lo espolvoreamos bien de harina.

     En un bol, batimos el huevo con el azúcar hasta que la mezcla aclare (quedará casi blanca). Añadimos el aceite y después la leche. Después añadimos la mezcla de harina con levadura y cacao de cucharada en cucharada mezclando bien pero sin batir. Por último, añadimos el chocolate rallado, vertemos la masa en el molde y horneamos durante 40 minutos. Pasado este tiempo, vamos pinchando con un palillo hasta que salga limpio. Entonces sacamos el bizcocho del horno, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar.

PARA EL BUTTERCREAM:

150 g de claras de huevo pasteurizadas
450g de mantequilla a temperatura ambiente
edulcorante al gusto
nescafé al gusto
una cucharadita de esencia de café sin azúcar

     Calentamos un poco las claras al baño maría. Montamos las claras hasta que hagan picos blandos. Esperamos a que se enfríe y añadimos la mantequilla poco a poco. En este momento la mezcla se cortará, pero nosotr@s seguiremos batiendo hasta que vuelva a unirse todo.Una vez hayamos conseguido una crema suave y brillante añadimos el edulcorante al gusto y un par de cucharaditas de Nescafé. Añadimos la esencia de café y probamos. Si hace falta, añadimos más esencia de café.

     Os advierto que el Nescafé no se deshace del todo en el buttercream, por lo que quedan "tropezoncitos" de café en la crema. A mí personalmente me gustan mucho, pero sé que hay gente a la que no, por eso os lo aviso. Si no os gustan, prescindid del Nescafé y probad con otra cosa.

     El fondant de la tarta era CON azúcar, por lo que la persona diabética tuvo que apartarlo y no comérselo. Salvo ese detalle, la verdad es que es una alegría poder hacer dulces que puedan llegar a más gente, especialmente a personas que debido a algún tipo de intolerancia no puedan comer dulces de manera habitual o les sea complicado encontrar lugares donde piensen en ellos a la hora de hornear.


     De momento os dejo aquí, pero pronto traeré más cositas que he tenido tiempo esta última semana de hornear cosas muy interesantes. Os deseo felices vacaciones a aquell@s que estéis disfrutando de ellas y a l@s que no... ¡ya llegarán!

Un abrazo,

Lara

Canción del día: Surfin USA - The Beach Boys.









   

lunes, 24 de junio de 2013

Un clásico: cupcakes de vainilla y chocolate, en versión mini

     Me he dado cuenta de que últimamente he colgado pocos cupcakes, y eso no puede ser. Así que esta semana os traigo dos posts de cupcakes, pero en versión mini que ahora hago más. La entrada de hoy es de  un clásico un poco tuneado a mi gusto. Son unos minicupcakes de vainilla con crema de chocolate, más sencillo y clásico imposible. Además no es un SMBC, que es lo que más hago últimamente, sino un cream cheese icing pero utilizando mascarpone en lugar de queso de untar.

     Y así, sin más dilación, os presento a mis minicupcakes de vainilla con crema de mascarpone y chocolate.


     La receta de los cupcakes es mi receta básica, la que compartí con vosotr@s en la entrada de los preciosos cupcakes de fresa. La única diferencia es que en lugar de utilizar esencia de vainilla, usé la vainilla en pasta de Home Chef, que le da un saborcillo diferente.


     La crema de chocolate (y esto os lo dice una persona que come chocolate pero, sinceramente, no le apasiona) ¡estaba deliciosa! La receta para conseguirla es muy sencilla.

     Necesitaremos (para decorar 48 minicupcakes):
     100g de mantequilla a temperatura ambiente
     350g de azúcar glas o icing sugar
     300g de queso mascarpone
     Cacao en polvo sin azúcar al gusto

     Y, como con todas las cremas de mantequilla, batimos la mantequilla con el azúcar glas hasta que aclare y aumente de volumen. Después añadimos el queso y batimos hasta que esté suave. Y, por último, añadimos el cacao en polvo, tamizado, a cucharadas. Yo utilicé aproximadamente 5 cucharadas de cacao, pero ya os digo que es absolutamente al gusto de cada un@.


     Éste es el cacao en polvo que yo utilizo, el de Valor que tod@s conocemos y que venden en prácticamente todos los supermercados. Es importante tamizarlo antes de añadirlo a nuestra crema, para no encontrarnos luego con tropezones desagradables. 
     Una vez terminada nuestra crema, sólo tenemos que escoger nuestra boquilla favorita y meterla en la manga pastelera para decorar nuestros cupcakes ¡ya fríos por supuesto!



     Respecto a las cremas con queso, tengo que admitir que son mi debilidad, porque la de queso de untar tiene una acidez muy peculiar que la verdad es que me apasiona. La de mascarpone, por otra parte, tiene una suavidad característica y además creo que siempre que se añade queso a un buttercream, se consigue eliminar el sabor a mantequilla que tanto molesta a mucha gente. Yo he probado de momento con el queso de untar, el mascarpone y, si os acordáis, con el requesón en estos frescos cupcakes de mango y requesón y la verdad es que las tres opciones me encantan. 

     Si se os ocurre algún otro queso que se pueda utilizar, por favor, compártidlo con nosotr@s y nos contáis qué tal os ha salido.


     Yo me despido ya, no sin antes desearos un feliz comienzo de semana a tod@s y también un feliz comienzo de verano. ¡Feliz semana!

Lara


Canción del día: I'm sensitive - Jewel



sábado, 9 de marzo de 2013

Tarta militar

     Hace unos meses me encargaron una tarta para el cumpleaños de un chico militar. ¿Y qué se me ocurrió? Un tanque y un estampado de camuflaje.Quizás no sea lo más original del mundo, pero sí fue muy divertido hacerlo. Además os voy a contar el secreto de este modelado, porque no es de fondant, ni de pasta de flores, ni de chocolate de modelar ni nada parecido.
   

     El secreto es el siguiente: está hecho con masa de cake pops. Os explico cómo surgió la idea: todo comenzó cuando estaba preparando la tarta de cumpleaños de mi compañera Patricia, aquella de leopardo con la... ejem... sorpresa especial. Hice un bizcocho de más por si tenía algún problema al montar la tarta. Al final utilicé parte del bizcocho para hacer que la tarta fuese más alta, pero aún me sobraba mucho, así que decidí hacer unos cake pops. Preparé la masa, y mientras hacía las bolitas, pensé que era una masa muy manejable y que podía intentar utilizarla para modelar. Total, que modelé la "sorpresa especial" con la masa de cake pops y luego la cubrí de fondant. ¡Y quedó genial! Además, así no utilizas tanto fondant y se puede comer mejor, porque comerse semejante cacharro de fondant es duro.


     Con el tanque de esta tarta hice lo mismo. Yo horneo dos bizcochos, los parto por la mitad y utilizo tres mitades para montar la tarta. A la mitad que me sobra, le añado queso de untar hasta conseguir la textura deseada (si y no os gusta con queso de untar, también podéis usar buttercream o dulce de leche o lo que más os guste). Y ya con esta masa modelo lo que necesite y después lo cubro con fondant. 
     
     El cañón (supongo que se llama así) del tanque, lo hice con una pajita porque por aquel entonces no tenía CMC para endurecer el fondant. 


     El estampado de camuflaje lo pinté con colorantes en pasta de Sugarflair. Las estrellas que están debajo de las letras del nombre las pinté con colorante en polvo dorado mezclado con vodka y esperé a que se secasen.

    El bizcocho era de chocolate y estaba rellena de buttercream de fresa.


     El césped lo hice con el buttercream de fresa teñido de verde y la arena de alrededor es simplemente azúcar moreno. No se aprecia el tamaño, pero ya os puedo decir que pesaba algo más de dos kilos. 

     Pues ya sabéis mi secreto para modelar cosas grandes en tartas para que sean más comestibles. Ahora ya podéis poneros a practicar, veréis lo sencillo que es. Espero que me contéis cómo os ha ido si lo intentáis y que me enseñéis vuestros resultados. Os deseo un feliz domingo a l@s afortunad@s que mañana no trabajéis. Un abrazo,

Lara

viernes, 15 de febrero de 2013

No es un adiós...

¡Hola!
     Para aquell@s que no me conozcan, trabajo en una tienda de ropa. Os lo cuento porque viene al caso con la tarta que os voy a enseñar hoy. Llevaba casi 4 años trabajando en la misma tienda, y el viernes pasado fue mi último día. Sigo trabajando para la misma empresa, pero me han mandado a otra tienda. Estoy muy contenta con el cambio porque es una tienda más grande y más céntrica (en plena Gran Vía madrileña) y el aire fresco siempre viene bien para oxigenarse. Sin embargo, voy a echar de menos a mis compis. Después de tanto tiempo de vernos las caras a diario, y después de algunas cervecitas tras los cierres, es inevitable cogerse cariño. Me voy habiendo aprendido mucho de cada un@ de mis compañer@s, tanto los que llevan conmigo desde el principio, como los que llevan unos meses con nosotros. Son tod@s gente estupenda, cada un@ diferente, y toda esa diversidad nos hace crecer a tod@s.
     Me llevo muchos recuerdos buenos y bonitos y por supuesto alguno amargo, pero son pocos y creo que de ellos también he aprendido, posiblemente más que de los buenos. Sé que este tipo de cosas siempre se dice en las despedidas y puede sonar un poco falso o demasiado típico, pero es que es cierto. Las despedidas tienen esa cosa de hacernos recordar las cosas buenas y pasar un poco por alto las no tan buenas.
     Y para despedirme de mis compis dejándoles un buen sabor de boca pensé en llevarles una tartita. Tuve poco tiempo para hacerla, por lo que los acabados no son muy espectaculares, pero la hice con todo mi cariño y creo que la disfutaron, que al final es lo importante.



     La tarta era sencilla, de bizcocho de chocolate relleno de ganache de chocolate blanco y mermelada de melocotón. El bizcocho lo empapé en almíbar de melocotón (con un poco de whisky al melocotón). Lo malo es que no puedo deciros si estaba buena o no porque no pude probarla ya que ¡¡estoy a dieta!! ¡¡horror!! Me han dicho que quedó muy buena, pero yo no os lo puedo asegurar porque no la caté. Tendré que fiarme de la palabra de l@s demás.


     Mi proceso a la hora de hacer tartas dura tres días normalmente. Un día hago el bizcocho, al siguiente lo relleno y al tercero monto y decoro la tarta. Esto es porque el bizcocho suelta menos migas y queda más compacto si lo dejamos que se asiente durante un día, así luego es más fácil trabajar con él. El segundo día lo relleno y lo meto en la nevera, para que el relleno se asiente también y tenga la consistencia adecuada a la hora de cubrir la tarta. Intento siempre que puedo hacer cuantas más cosas pueda de la decoración un día antes de ponerme a decorar, pero la verdad es que no siempre es posible.


     Si son figuritas modeladas sí que es bueno que reposen y se endurezcan un poco, pero por ejemplo los volantes de esta tarta tuve que hacerlos en el momento porque si se secan no se puede trabajar con ellos ya que se vuelven quebradizos.


     Por si alguien le interesa, el cake stand de cristal de las fotos es de Ikea y no fue muy caro, creo que costó alrededor de 16€. Tiene además una tapa también de cristal de estas redondas con una bolita arriba para asirla. No sé si se aprecia bien en las fotos, pero la base tiene un relieve floral muy discreto.


     Pues hasta aquí la entrada de hoy, que va dedicada por supuesto a tod@s mis compis de Velázquez. Os echaré mucho de menos, espero que nos veamos pronto. Además, ya sabéis, cambios constantes, tarde o temprano volveremos a encontrarnos. Esto no es un adiós, es un hasta-más-ver.

     Feliz fin de semana a tod@s, hoy empìezan mis VACACIONES ¡yuju! Sólo es una semanita, pero las vacaciones siempre son bienvenidas.

¡Un abrazo!