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miércoles, 27 de marzo de 2013

Tarta primaveral y ¡formación, formación, formación!

¡Hola!
     Sé que hace unos días que no publico nada, lo sé, es que he tenido mucho lío últimamente. Pero ya estoy aquí con una entrada muy primaveral, ya que traigo una tarta llena de flores. Me la encargó una amiga para su madre y le gustó mucho.



     La tarta estaba hecha con un bizcocho de vainilla bañado en almíbar de vainilla y relleno de buttercream de merengue suizo de mango y crema pastelera. Lo cubrí de fondant blanco y luego lo decoré con pensamientos de fondant que dejé secar durante la noche. Los pensamientos los hice con un cortador de flores de cinco pétalos. Hice grupos de dos y tres pétalos de distintos colores, los aplané en los bordes y después los fui pegando con agua. En realidad fue muy sencillo pero muy trabajoso porque eran muuuchos :-)


     Una vez secos, con un rotulador comestible pinté algunos detalles en las flores. También hice flores más pequeñitas y alguna mariposa para añadir a la decoración. 
     Después de disponer todas mis flores sobre la tarta, con un pincel y colorante en gel de Sugarflair pinté los tallos y algunos detalles más en las flores y las hojas. Quedé bastante satisfecha con el resultado  porque me gustó mezclar la técnica de hacer flores con fondant y la de pintar sobre la tarta.

     Sin embargo, tras haber pasado por el curso de tartas pintadas a mano de Nevie Pie... pues chic@s.... como que miro las fotos y ¡ya no estoy tan satisfecha! Jajaja ¡¡normaaaaaaal!! Creo que en su momento me quedó muy bien, pero estoy segura que con las técnicas que aprendí en el curso ahora me quedaría mucho mejor. Y con esto lo que quiero deciros es que se puede ser autodidacta en esto del sugarcraft, por supuesto. Incluso habrá gente con un don natural pero, como en todo, la formación es muy importante y nos ayudará a evolucionar, ser conscientes de errores de los que  antes no nos percatábamos y aprender un montón de cosas muy interesantes y prácticas de gente muy profesional y con mucha experiencia. 
     Además, en España cada vez es más fácil encontrar cursos con temáticas más variadas y no sólo de decoración de cupcakes infantiles o de San Valentín. ¡Ojo! Con esto no quiero decir que no se deba ir a los talleres de decoración de cupcakes ¿eh? Al contrario, creo que debemos pasar por todos los niveles desde la iniciación porque en todos se aprenden cosas, y en los niveles básicos precisamente aprendes las cosas básicas que no te enseñarán en otros más avanzados porque las darán por supuestas.


     Yo por ejemplo he contratado unos cursos online recientemente con los que estoy aprendiendo cosas básicas como conseguir un acabado perfecto en la capa de buttercream que va debajo del fondant. Es algo básico pero que cuando empiezas no sueles tener en cuenta. Y es imprescindible para que el acabado de tus tartas sea mucho más limpio y perfecto. Os puse en la página de Facebook mi primer intento de bordes afilados, y la verdad es que es increíble la diferencia. Podéis compararlo incluso con el borde de esta tarta primaveral para ver la diferencia.


     El borde de esta tarta es mucho más redondeado y menos afilado. En próximos posts os hablaré de estos maravillosos cursos online que además tienen un precio muy económico. Pero primero quiero terminarlos para poder daros una opinión completa.
     Disfrutad de estas mini vacaciones l@s que tengáis días libres y aprovechad para encender vuestro horno y vuestra creatividad.
¡Un abrazo!

Lara






martes, 19 de febrero de 2013

Cupcakes con botones

¡Hola!

     Hoy os traigo fotos de unos cupcakes de los que ya os hablé en otra entrada, así que no me explayaré con la receta porque ya os la he contado. Son cupcakes de caramelos de toffee. Sólo me quedó comentaros que los caramelos los compré en el Lidl. Os lo digo porque la última vez que estuve en Valencia intenté hacerlos y fue bastante complicado encontrarlos. Aunque estoy segura de que en cualquier sitio en el que vendan chuches los tendrán. Tenéis que recordar que los caramelos han de ser los de toffee blanditos, no valen los tipo Solano o Werther's.

     Una vez tengáis los caramelos, sólo hay que quitarles el papel y meterlos en un cazo con leche evaporada (leche Ideal, aunque es más barata la de la marca de Lidl). Lo ponemos a fuego medio y removemos bien hasta que se mezcle todo. Para hacer esta salsa no os puedo indicar las cantidades exactas porque siempre la hago a ojo, pero lo más fiable (y placentero) es ir probando e ir añadiendo más caramelos al gusto. Observaréis que la salsa va cogiendo un color marrón más intenso conforme le vayáis echando más caramelos. Sabréis que está lista cuando al probarla aparezcan en vuestra mente imágenes de arpas, ángeles, arcángeles, nubes y querubines sonrosados.

     Os estaréis preguntando por qué os repito la misma receta. La explicación es muy sencilla: he hecho otra vez cupcakes de caramelos pero las he decorado con botones de fondant y quería enseñároslos. Aquí os los muestro en unas fotos geniales de Zahara de Sólo fue suerte.


     El plato de los tres señores comiendo tarta es de una tiendecita (cuyo nombre no recuerdo) en Williamsburg (Virginia) que me volvía loca. Era una tiendecita pequeña en la que tenían todo tipo de cosas cuquis y de cosas de gatos, pero ya ni siquiera sé si seguirá abierta, así que no puedo deciros dónde encontrarlo, ¡lo siento!


     Los botones y la aguja son de fondant. Los hice la noche anterior para que se secara la "pintura" de la aguja y se endureciese el fondant. Los botones morados los teñí con colorante en pasta Grape Violet de Sugarflair y los verdes con Spruce Green también de Sugarflair. Para la aguja mezclé colorante en polvo plateado (no recuerdo la marca ahora mismo y no lo tengo a mano, ya os lo diré) con unas gotitas de vodka, lo suficiente para que adquiera una cosistencia con la que se pueda pintar. El alcohol (en este caso el vodka) se evaporará y la aguja quedará así. Esta misma técnica se puede usar con cualquier otro colorante en polvo y utilizando alcohol alimentario o cualquier bebida alcohólica transparente.


     Para hacer los botones grandes utilicé un cortador de galletas con forma de botón. Para hacer los botones medianos y pequeños usé cortadores de círculo de distintos tamaños y para hacer los agujeros una esteca de modelar. 
     La aguja la modelé a mano pero, como veréis, no tiene mucha dificultad: hacemos un cono muy alargado, afinamos la punta más fina y en el extremo grueso, con una esteca, hacemos un agujero que vamos agrandando. La aplanamos un poco y luego pintamos y dejamos secar.


     Y eso es todo, una decoración muy sencilla que podemos hacer en unos minutos. Los cupcakes de caramelo son deliciosos, pero la verdad es que no son aptos para gente poco golosa. Son estupendos para niños o para gente muy golosa, pero si tenéis invitados que son "más de salado" os aseguro que les resultarán empalagosos. Para ese tipo de amistades, os recomiendo mejor que probéis con un carrot cake o con unos cupcakes de calabaza, ya que los bizcochos especiados con cremas de queso son menos dulces y empalagan menos. 


     Espero que os haya gustado esta idea de decoración, volveré prontito por aquí para contaros lo que estoy tramando estos días de vacaciones. ¡Un saludo! 

Lara

Canción del día:

     
   

viernes, 15 de febrero de 2013

No es un adiós...

¡Hola!
     Para aquell@s que no me conozcan, trabajo en una tienda de ropa. Os lo cuento porque viene al caso con la tarta que os voy a enseñar hoy. Llevaba casi 4 años trabajando en la misma tienda, y el viernes pasado fue mi último día. Sigo trabajando para la misma empresa, pero me han mandado a otra tienda. Estoy muy contenta con el cambio porque es una tienda más grande y más céntrica (en plena Gran Vía madrileña) y el aire fresco siempre viene bien para oxigenarse. Sin embargo, voy a echar de menos a mis compis. Después de tanto tiempo de vernos las caras a diario, y después de algunas cervecitas tras los cierres, es inevitable cogerse cariño. Me voy habiendo aprendido mucho de cada un@ de mis compañer@s, tanto los que llevan conmigo desde el principio, como los que llevan unos meses con nosotros. Son tod@s gente estupenda, cada un@ diferente, y toda esa diversidad nos hace crecer a tod@s.
     Me llevo muchos recuerdos buenos y bonitos y por supuesto alguno amargo, pero son pocos y creo que de ellos también he aprendido, posiblemente más que de los buenos. Sé que este tipo de cosas siempre se dice en las despedidas y puede sonar un poco falso o demasiado típico, pero es que es cierto. Las despedidas tienen esa cosa de hacernos recordar las cosas buenas y pasar un poco por alto las no tan buenas.
     Y para despedirme de mis compis dejándoles un buen sabor de boca pensé en llevarles una tartita. Tuve poco tiempo para hacerla, por lo que los acabados no son muy espectaculares, pero la hice con todo mi cariño y creo que la disfutaron, que al final es lo importante.



     La tarta era sencilla, de bizcocho de chocolate relleno de ganache de chocolate blanco y mermelada de melocotón. El bizcocho lo empapé en almíbar de melocotón (con un poco de whisky al melocotón). Lo malo es que no puedo deciros si estaba buena o no porque no pude probarla ya que ¡¡estoy a dieta!! ¡¡horror!! Me han dicho que quedó muy buena, pero yo no os lo puedo asegurar porque no la caté. Tendré que fiarme de la palabra de l@s demás.


     Mi proceso a la hora de hacer tartas dura tres días normalmente. Un día hago el bizcocho, al siguiente lo relleno y al tercero monto y decoro la tarta. Esto es porque el bizcocho suelta menos migas y queda más compacto si lo dejamos que se asiente durante un día, así luego es más fácil trabajar con él. El segundo día lo relleno y lo meto en la nevera, para que el relleno se asiente también y tenga la consistencia adecuada a la hora de cubrir la tarta. Intento siempre que puedo hacer cuantas más cosas pueda de la decoración un día antes de ponerme a decorar, pero la verdad es que no siempre es posible.


     Si son figuritas modeladas sí que es bueno que reposen y se endurezcan un poco, pero por ejemplo los volantes de esta tarta tuve que hacerlos en el momento porque si se secan no se puede trabajar con ellos ya que se vuelven quebradizos.


     Por si alguien le interesa, el cake stand de cristal de las fotos es de Ikea y no fue muy caro, creo que costó alrededor de 16€. Tiene además una tapa también de cristal de estas redondas con una bolita arriba para asirla. No sé si se aprecia bien en las fotos, pero la base tiene un relieve floral muy discreto.


     Pues hasta aquí la entrada de hoy, que va dedicada por supuesto a tod@s mis compis de Velázquez. Os echaré mucho de menos, espero que nos veamos pronto. Además, ya sabéis, cambios constantes, tarde o temprano volveremos a encontrarnos. Esto no es un adiós, es un hasta-más-ver.

     Feliz fin de semana a tod@s, hoy empìezan mis VACACIONES ¡yuju! Sólo es una semanita, pero las vacaciones siempre son bienvenidas.

¡Un abrazo!



miércoles, 30 de enero de 2013

Cupcakes de fresa

¡Buenas noches a tod@s!

     Hoy estoy contenta porque hemos superado las 2000 visitas en el blog, ¡2024 ya! así que, aunque estoy muuuuuuy cansada, he decidido que esto se merece una entrada para celebrarlo. Voy a enseñaros lo último que he hecho, que son unos cupcakes de fresa. No es una receta novedosa ni elaborada, ni tienen una decoración especialmente llamativa, pero los hice para una amiga que cumplía años y me hace ilusión que los veáis. Además, las fotos han quedado geniales, con un rollo retro muy divertido.

    La receta es muy sencilla, pero de momento es mi favorita. He probado muchas veces a hacer recetas de cupcakes con mantequilla, pero la verdad es que ninguna me gusta. Prefiero mil veces hacerlas con aceite, las recetas con mantequilla me da la sensación de que suben menos, se quedan duras antes y son menos esponjosas. No obstante, si alguien puede recomendarme una receta con mantequilla que quede esponjosa y no se seque en seguida, que me la deje por aquí o me la envíe por email, ¡gracias!



     Esta receta que ahora os voy a dar es la que utilizo normalmente para todos los cupcakes que sólo llevan esencias para darles sabor. Por ejemplo, cupcakes de vainilla, cupcakes de fresa, de limón, de naranja... lo único que cambio es la esencia que utilizo. Vamos allá con la receta:

2 huevos M
80ml de aceite de girasol (o de oliva suave, dependiendo de nuestro gusto)
160g de harina de trigo normal
150g de azúcar 
1/2 cucharadita de levadura
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de vinagre
130ml de leche semidesnatada o entera
1 chorrito de zumo de limón
esencia al gusto

     El chorrito de limón lo utilizamos para cortar la leche, echándoselo y dejando que la mezcla repose unos cinco minutos más o menos. Precalentamos el horno a 170ºC. Tamizamos la harina con la levadura y la reservamos para más adelante.
     Batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla aclare un poco. Añadimos el aceite y batimos. Añadimos la mitad de la leche cortada y batimos, después agregamos la mitad de la harina y volvemos a batir. Echamos el resto de la leche y batimos, después el resto de la harina y batimos. Mezclamos el bicarbonato con el vinagre y lo echamos mientras hace burbujitas. Por último, añadimos la esencia que más nos guste, tanta como queramos.
     Ponemos los papelitos de magdalenas en la bandeja y los llenamos hasta un poquito más de la mitad. Horneamos unos 20 minutos o hasta que al pinchar un palillo éste salga limpio. Dejamos que reposen en el molde 5 minutos y después en una rejilla hasta que estén fríos del todo.


     Yo las decoré con buttercream de merengue suizo al que añadí un poco de colorante de Sugarflair Claret y esencia de fresa, que también utilicé en el bizcocho y en el almíbar. El almíbar se hace rápidamente en el microondas y ayuda a que nuestros cupcakes se mantengan jugosos más tiempo. Sólo tenemos que mezclar el mismo volumen de agua que de azúcar y calentarlo en el microondas. Lo sacamos, removemos y comprobamos si se ha disuelto todo el azúcar. Si no se ha disuelto, volvemos a calentar un minuto y repetimos la operación hasta que se haya disuelto todo. Dejamos que se enfríe y le añadimos unas gotas de la esencia que queramos. También le podemos echar algún licor o zumo o café. 
     

     Hay gente que el almíbar se lo echa a los cupcakes cuando se han enfriado. Yo prefiero hacerlo nada más sacarlos del horno. Pincho la parte superior de los cupcakes con un palillo para que cale más el almíbar y lo aplico con un pincel de cocina. A mí me gusta empaparlos bastante, pero con cuidado de no mojar el papel.

     Utilicé la misma esencia tanto en el bizcocho como en el almíbar y el glaseado, pero también se pueden hacer combinaciones distintas y mantener la receta sencilla. Por ejemplo, hacer el bizcocho y el almíbar de vainilla y el glaseado de violetas, o el bizcocho y el almíbar de limón y el glaseado de frambuesa y decorar con una frambuesa natural... no sé, lo que se os ocurra.


     Son cupcakes muy sencillos que podemos hacer con pocos materiales y que siempre quedan bien. También podéis utilizar un glaseado distinto, como un buttercream típico, un cream cheese icing, merengue, nata montada... y rellenarlos con mermelada, crema pastelera, chocolate o lo que más os apetezca. Es lo mejor de los cupcakes, que son absolutamente personalizables.
      Así que ya sabéis, poneos un día manos a la obra, encended vuestros hornos y, en un ratito podréis sorprender a quien queráis con vuestras creaciones. Os deseo una feliz noche y un mejor día. 

¡Un beso!





jueves, 20 de diciembre de 2012

Tarta jardín

¡¡Hola!!

     Hoy vengo con una entrada que no le va absolutamente nada a estas fechas. Yo tenía pensado algo super navideño, como unos cupcakes de turrón o una tarta cubierta de alegres renos. Pero no ha podido ser. Por motivos de trabajo estoy otra vez viviendo en un hotel y claro, no tengo ni horno ni encimera ni fondant ni nada. Por no tener, no tengo ni un triste trocito de turrón que llevarme a la boca.
     Sin embargo, este pequeño contratiempo no me va a impedir que siga publicando en el blog, ya que aún guardo bajo la manga muchas cositas que no os enseñado. Es decir, que me toca tirar de archivo.

     Hoy os voy a enseñar una tarta que hice hace unos meses. El bizcocho era de vainilla bañado en almíbar de baileys y estaba rellena de buttercream de moka. La cubrí de fondant y todas las decoraciones las hice con fondant también. Es un camino bordeado de macetas que me recuerda a las escaleras que suben a casa de mi madre.


     Mi madre tiene un don con las plantas que yo por desgracia no he heredado. Es increíble ver todas las plantas de las que se ocupa y ver cómo no sólo no se le mueren, sino que cada día están más bonitas y más lustrosas. Al atardecer sale al jardín ataviada con sus zuecos amarillos de plástico blandito y su manguera y allá que va, regando a todo bicho viviente que se encuentre (incluido el pobre perro como ose cruzarse en su camino).


     Yo soy todo lo contrario a ella. Me encantan las plantas pero, planta que toco, planta que muere. Es alucinante. He tenido todo tipo de plantas y nunca ha habido manera. Algunas aguantaban unos días para, de repente, empezar a pocharse y morir trágicamente. Otras lo hacían sin miramientos, era ponerlas en casa y morirse sin más, como de un ataque repentino. Otras eran más discretas, y más crueles también, porque vivían aparentemente felices durante dos o tres meses y justo cuando te encariñabas con ellas... ¡zaca! Abandonaban su vida terrenal y de paso a mí también.
    
     Mi madre pensó que yo debía empezar por lo más sencillo y luego ir avanzando, así que me regaló la típica planta fea que hay que regar una vez a la semana. Evidentemente murió. Mi madre, no satisfecha con haber llevado a una planta fea a una muerte segura, me trajo un cactus. El cactus parecía haber sido una buena elección, hasta que semanas después emprendió su último viaje. Mi madre, atónita, pensó que ese pobre cactus habría llegado ya enfermo a mis manos (ilusa).  Un día se presentó en mi casa con otro cactus que, evidentemente, cogió el mismo vuelo que su predecesor.


     Ante semejante panorama, mi madre, persistente como es ella (porque yo soy cabezota, pero ella no, ella es persistente) decidió que el asunto (yo) requería de medidas desesperadas. Recuerdo su cara de satisfacción al saberse vencedora cuando puso en mis manos un precioso plato rojo metalizado sobre el que reposaba algo que parecía haber sido un repollo en el Pleistoceno. Según ella, era una planta VIVA y sin tierra que no tenía ni que regar, sólo tenía que rociarla con un spray de agua una vez cada tres o cuatro días. Para que os hagáis una idea, si un cactus es una planta "para dummies", esta planta era un cactus "para dummies". Y horrenda. A ver, tenía su punto, porque tenía un color grisáceo y unas hojas como tentáculos que le daban un aire alienígena muy molón. Pero bonita, lo que se dice bonita, no era. 
    
      Como seguro que esperábais...murió. Pero no murió en vano, porque logró que mi madre dejase de regalarme plantas destinadas a morir jóvenes. Aunque no consiguió que dejase de regalarme zapatillas de ir por casa, pero ésa es otra historia...



    Sé que esta entrada no es nada navideña, y tampoco lo serán las siguientes, pero no por eso me despido sin desearos... ¡¡¡Felices fiestas a tod@s!!! Espero que no os regalen muchas plantas :)


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Receta de cupcakes de calabaza

¡Buenos días!
     Hoy os traigo por fin la receta de los cupcakes de calabaza. Eso sí, como no tengo fotos de cupcakes de calabaza porque se acaban siempre antes de encontrar la cámara, os voy a poner unas fotos de unos cupcakes de galletas María que hice para el cumpleaños de mi amiga María. 
     Vamos primero con la receta.

Ingredientes para hacer 12 cupcakes:

2 huevos
1 1/2 tazas de harina
1 1/2 tazas de azúcar
1 1/2 tazas de puré de calabaza
1/4 taza de aceite de girasol o de oliva suave
1/4 taza de leche
1/2 cucharadita de bicarbonato
1/2 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de canela
1/2 cucharadita de jengibre
1/2 cucharadita de nuez moscada
1/2 cucharadita de clavo

     El puré de calabaza se puede usar el de bote que venden carísimo importado de EE.UU., o lo podemos hacer en casa con calabazas, que aún es temporada. Yo lo hago poniendo la calabaza al vapor cortada en trozos. La dejo como 45min para que esté blandita y sea más fácil triturarla. Una vez cocida se pasa por la batidora hasta que quede un puré no excesivamente fino, con un minuto de batidora sobra. Si no tenemos olla para cocer al vapor, pues lo cocemos de manera tradicional.
     Las especias son más bien al gusto, pero yo he puesto algo orientativo. Sé que de canela suelo echar 1 cucharadita en lugar de media porque me gusta mucho. De nuez moscada algo menos de media, y de jengibre algo más de media pero sin llegar a una entera.
     Las cucharaditas son medidas americanas, igual que las tazas. Una cucharadita es lo que en inglés se llama teaspoon. Cucharada sería tablespoon. Tanto la "taza"o "cup" como la "cucharada" o "cucharadita" son medidas de volumen, por lo que os doy la equivalencia en mililitros.

1 taza = 240ml
1 cucharada = 15ml
1 cucharadita = 5ml

     Antes que nada, encendemos el horno a 160ºC con calor por arriba y por abajo para que vaya cogiendo temperatura. No vale ponerlo a 200 para que se caliente rápido y luego bajarlo a 160, hay que ponerlo directamente a 160 y esperar a que llegue a esa temperatura. Cogemos nuestra bandeja de cupcakes y colocamos las cápsulas de papel dentro. Si no tenemos bandeja para cupcakes, podemos usar los moldes de silicona que venden en todo tipo de establecimientos. Esta misma masa, también sirve para hacer un bizcocho, más abajo os lo explico.
    Ponemos todos los ingredientes secos (harina, especias, sal y bicarbonato) en un bol, tamizamos y reservamos. En otro bol, batimos los huevos durante unos 30 segundos y después añadimos el azúcar. Batimos hasta que la mezcla aclare y aumente un poco de volumen. Entonces añadimos el aceite y batimos hasta que se mezcle bien. Añadimos la leche y batimos hasta que se integre. Por último, añadimos el puré de calabaza y repetimos la operación.
     Cogemos el bol donde teníamos tamizados los ingredientes secos y los vamos añadiendo, cucharada a cucharada, a la mezcla de ingredientes húmedos. Mezclamos con la espátula con movimientos envolventes, no es necesario que lo batamos, sólo hay que mezclarlo. Una vez hemos integrado toda la mezcla de harina, vertemos cantidades iguales de masa en cada molde o cápsula de cupcake. Metemos en el horno a media altura y horneamos unos 22-25 minutos dependiendo de nuestro horno y del tamaño de nuestros moldes de cupcake. En cualquier caso, verificar pinchando con un palillo, si sale limpio al pinchar, ya están. Tened en cuenta que estos cupcakes son más húmedos que de lo normal, por lo que puede parecer que están demasiado blandos, pero no os engañéis, si vuestros cupcakes son de un tamaño generoso, a los 25 min máximo estarán cocinados. Una vez estén listos, los sacamos del horno y dejamos enfriar la bandeja durante 5 minutos. Sacamos los cupcakes de la bandeja y los dejamos enfriar del todo sobre una rejilla.

     Si queremos hacer un bizcocho, hemos de seguir todos los pasos que hemos seguido para hacer la masa de los cupcakes, porque es exactamente la misma. La diferencia está en el molde que usaremos y en el horneado. El molde puede ser cualquier molde de bizcocho que os guste: redondo, cuadrado, con agujero, con formas... lo que queráis. Lo importante es que lo untemos bien de mantequilla/margarina/aceite y que luego lo espolvoreemos bien con harina. A este proceso se le llama "encamisar" el molde.
     El horneado del bizcocho es probablemente lo más importante y también lo más complicado. Me explico: hornear un bizcocho en sí no tiene ningún misterio, ya que sólo hay que meter el bizcocho en el horno y se hace sólo. El problema es conocer bien nuestro horno para saber qué temperatura es la ideal para que el bizcocho quede perfecto. A mí me ha costado al menos 5 bizcochos encontrar el punto ideal. Las reglas generales son que para que el bizcocho suba lo suficiente pero no demasiado la temperatura ha de estar entre 175ºC y 195ºC. El calor ha de estar por abajo solamente y sin aire. Tras muchas pruebas de ensayo y error, he llegado a la conclusión de que la temperatura ideal en mi horno es de unos 180ºC y el tiempo de cocción, dependiendo del tamaño del bizcocho, no suele ser inferior a 50 minutos.
     Una de las claves más importantes para que nuestro bizcocho no "se baje" es NUNCA abrir el horno antes de que hayan transcurrido al menos 40 minutos de cocción. Otra cosa a tener en cuenta, es que un bizcocho es algo muy delicado, y si le damos un golpe al horno, puede que le lleguen las vibraciones del golpe al bizcocho y se hunda. Por último, para saber que ya está horneado, pinchamos con un palillo igual que con los cupcakes. Una vez esté horneado, lo dejamos reposar unos 5-10 minutos fuera del horno y lo desmoldamos. Yo dejo que se enfríe un poco y en cuanto deja de estar caliente lo envuelvo en papel de film para que no se seque.

     Las veces que he hecho estos cupcakes de calabaza, he dejado la mitad así sin nada y la otra mitad la he cubierto de cream cheese icing de canela. Es como la crema de queso de los pasteles de zanahoria, sólo que añadiendo canela. En próximos posts la receta.

     Espero que hagáis estos cupcakes de calabaza, o el bizcocho si os resulta más sencillo, porque de verdad que os va a encantar y es un dulce muy de temporada que todo el mundo apreciará.


     Y, después de todo este rollo, os dejo con las fotos de los cupcakes de galletas María. Los hice para María, que es una de las personas menos golosas que conozco, así que me curré unas decoraciones de fondant pintadas a mano para que le encantasen.


   
     Esta forma de decorar cupcakes me encanta, porque me recuerda a los gorros de natación que llevaban las "sirenas" de los años 50. Me parecen encantadores.




     Los zapatos pretendían ser unas puntas de ballet, porque es algo especial para María, pero al final acabaron pareciendo unas manoletinas. Por suerte, también la he visto llevar manoletinas, así que no fue demasiado grave el fallo.


     Espero que os haya gustado la entrada de hoy. Sé que ha sido un poco larga, pero quería daros toda la información necesaria para que hagáis vosotr@s mism@s este bizcocho tan espectacular y sencillo.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Aniversario

     Hoy os enseño una tarta que hice para el aniversario de una gran amiga. Me la pidió para celebrar el aniversario con su chico... el 19º aniversario además, ¡ni más ni menos! Quien conoce a Sandra y a Rubén empezará a pensar en un montón de cosas que les pueden gustar para decorar su tarta, como me ocurrió a mí. Sin embargo, después de volverme loca con todos los detalles que pensaba incluir en la tarta, me di cuenta del tamaño de la misma y de que era IMPOSIBLE meter todo en algo tan pequeño. Entonces ya era tarde para hacer una tarta más grande, y además no tenía ningún sentido hacer una tarta de 12 raciones para dos personas.
     Me armé de humildad y decidí hacer algo sencillo que representase todas mis ideas. Tuve que prescindir de la gramola, del helado con guinda y otras cosas más, pero lo representé con un vinilo en la parte superior y dos perfiles cincuenteros en el frente. Por último, una piruleta de corazón con pergamino para darle un toque de old school tattoo, algo rockabilly. Así quedó.



    Eso sí, puede que este año me haya quedado con las ganas, pero sigo teniendo un montón de ideas en mente y espero que muuuchos aniversarios más por celebrar. No me quitéis el ojo de encima, nunca se sabe.


     Ésta es la parte superior, con el vinilo con el nombre del grupo de Rubén, Duropeyote. Por cierto, algunas de las fotos de su página también son de Zahara, que es quien hace casi todas las mías. Os recomiendo que echéis un ojo a la página de Duropeyote y que escuchéis lo que hacen, porque es alucinante. Voy a dejar un enlace permanente en Mis Favoritos para que lo tengáis a mano. Y, si tenéis la ocasión, acudid a alguno de sus conciertos, porque los directos siempre tienen ese aire especial, pero los suyos más.
      La tarta era de bizcocho de chocolate, bañado con almíbar de Baileys y relleno de ganache de chocolate. El bizcocho era la receta que os comenté de Peggy Porschen, rich dark chocolate cake.


     A mí me gustó la tarta, sobre todo hacerla porque son dos personas a las que tengo mucho cariño y quería que fueran felices en un día tan especial. Esta entrada os la dedico a vosotros, Sandra y Rubén, con la esperanza y casi la certeza de seguir haciendo vuestra tarta de aniversario al  menos por otros 19 años más. Me encantaría que fuese una nueva tradición. Os mando un beso enorme.
   
     Y a l@s demás que me leéis, feliz puente a l@s que lo tengáis libre; y a l@s que no, también.