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martes, 19 de febrero de 2013

Cupcakes con botones

¡Hola!

     Hoy os traigo fotos de unos cupcakes de los que ya os hablé en otra entrada, así que no me explayaré con la receta porque ya os la he contado. Son cupcakes de caramelos de toffee. Sólo me quedó comentaros que los caramelos los compré en el Lidl. Os lo digo porque la última vez que estuve en Valencia intenté hacerlos y fue bastante complicado encontrarlos. Aunque estoy segura de que en cualquier sitio en el que vendan chuches los tendrán. Tenéis que recordar que los caramelos han de ser los de toffee blanditos, no valen los tipo Solano o Werther's.

     Una vez tengáis los caramelos, sólo hay que quitarles el papel y meterlos en un cazo con leche evaporada (leche Ideal, aunque es más barata la de la marca de Lidl). Lo ponemos a fuego medio y removemos bien hasta que se mezcle todo. Para hacer esta salsa no os puedo indicar las cantidades exactas porque siempre la hago a ojo, pero lo más fiable (y placentero) es ir probando e ir añadiendo más caramelos al gusto. Observaréis que la salsa va cogiendo un color marrón más intenso conforme le vayáis echando más caramelos. Sabréis que está lista cuando al probarla aparezcan en vuestra mente imágenes de arpas, ángeles, arcángeles, nubes y querubines sonrosados.

     Os estaréis preguntando por qué os repito la misma receta. La explicación es muy sencilla: he hecho otra vez cupcakes de caramelos pero las he decorado con botones de fondant y quería enseñároslos. Aquí os los muestro en unas fotos geniales de Zahara de Sólo fue suerte.


     El plato de los tres señores comiendo tarta es de una tiendecita (cuyo nombre no recuerdo) en Williamsburg (Virginia) que me volvía loca. Era una tiendecita pequeña en la que tenían todo tipo de cosas cuquis y de cosas de gatos, pero ya ni siquiera sé si seguirá abierta, así que no puedo deciros dónde encontrarlo, ¡lo siento!


     Los botones y la aguja son de fondant. Los hice la noche anterior para que se secara la "pintura" de la aguja y se endureciese el fondant. Los botones morados los teñí con colorante en pasta Grape Violet de Sugarflair y los verdes con Spruce Green también de Sugarflair. Para la aguja mezclé colorante en polvo plateado (no recuerdo la marca ahora mismo y no lo tengo a mano, ya os lo diré) con unas gotitas de vodka, lo suficiente para que adquiera una cosistencia con la que se pueda pintar. El alcohol (en este caso el vodka) se evaporará y la aguja quedará así. Esta misma técnica se puede usar con cualquier otro colorante en polvo y utilizando alcohol alimentario o cualquier bebida alcohólica transparente.


     Para hacer los botones grandes utilicé un cortador de galletas con forma de botón. Para hacer los botones medianos y pequeños usé cortadores de círculo de distintos tamaños y para hacer los agujeros una esteca de modelar. 
     La aguja la modelé a mano pero, como veréis, no tiene mucha dificultad: hacemos un cono muy alargado, afinamos la punta más fina y en el extremo grueso, con una esteca, hacemos un agujero que vamos agrandando. La aplanamos un poco y luego pintamos y dejamos secar.


     Y eso es todo, una decoración muy sencilla que podemos hacer en unos minutos. Los cupcakes de caramelo son deliciosos, pero la verdad es que no son aptos para gente poco golosa. Son estupendos para niños o para gente muy golosa, pero si tenéis invitados que son "más de salado" os aseguro que les resultarán empalagosos. Para ese tipo de amistades, os recomiendo mejor que probéis con un carrot cake o con unos cupcakes de calabaza, ya que los bizcochos especiados con cremas de queso son menos dulces y empalagan menos. 


     Espero que os haya gustado esta idea de decoración, volveré prontito por aquí para contaros lo que estoy tramando estos días de vacaciones. ¡Un saludo! 

Lara

Canción del día:

     
   

miércoles, 30 de enero de 2013

Cupcakes de fresa

¡Buenas noches a tod@s!

     Hoy estoy contenta porque hemos superado las 2000 visitas en el blog, ¡2024 ya! así que, aunque estoy muuuuuuy cansada, he decidido que esto se merece una entrada para celebrarlo. Voy a enseñaros lo último que he hecho, que son unos cupcakes de fresa. No es una receta novedosa ni elaborada, ni tienen una decoración especialmente llamativa, pero los hice para una amiga que cumplía años y me hace ilusión que los veáis. Además, las fotos han quedado geniales, con un rollo retro muy divertido.

    La receta es muy sencilla, pero de momento es mi favorita. He probado muchas veces a hacer recetas de cupcakes con mantequilla, pero la verdad es que ninguna me gusta. Prefiero mil veces hacerlas con aceite, las recetas con mantequilla me da la sensación de que suben menos, se quedan duras antes y son menos esponjosas. No obstante, si alguien puede recomendarme una receta con mantequilla que quede esponjosa y no se seque en seguida, que me la deje por aquí o me la envíe por email, ¡gracias!



     Esta receta que ahora os voy a dar es la que utilizo normalmente para todos los cupcakes que sólo llevan esencias para darles sabor. Por ejemplo, cupcakes de vainilla, cupcakes de fresa, de limón, de naranja... lo único que cambio es la esencia que utilizo. Vamos allá con la receta:

2 huevos M
80ml de aceite de girasol (o de oliva suave, dependiendo de nuestro gusto)
160g de harina de trigo normal
150g de azúcar 
1/2 cucharadita de levadura
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de vinagre
130ml de leche semidesnatada o entera
1 chorrito de zumo de limón
esencia al gusto

     El chorrito de limón lo utilizamos para cortar la leche, echándoselo y dejando que la mezcla repose unos cinco minutos más o menos. Precalentamos el horno a 170ºC. Tamizamos la harina con la levadura y la reservamos para más adelante.
     Batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla aclare un poco. Añadimos el aceite y batimos. Añadimos la mitad de la leche cortada y batimos, después agregamos la mitad de la harina y volvemos a batir. Echamos el resto de la leche y batimos, después el resto de la harina y batimos. Mezclamos el bicarbonato con el vinagre y lo echamos mientras hace burbujitas. Por último, añadimos la esencia que más nos guste, tanta como queramos.
     Ponemos los papelitos de magdalenas en la bandeja y los llenamos hasta un poquito más de la mitad. Horneamos unos 20 minutos o hasta que al pinchar un palillo éste salga limpio. Dejamos que reposen en el molde 5 minutos y después en una rejilla hasta que estén fríos del todo.


     Yo las decoré con buttercream de merengue suizo al que añadí un poco de colorante de Sugarflair Claret y esencia de fresa, que también utilicé en el bizcocho y en el almíbar. El almíbar se hace rápidamente en el microondas y ayuda a que nuestros cupcakes se mantengan jugosos más tiempo. Sólo tenemos que mezclar el mismo volumen de agua que de azúcar y calentarlo en el microondas. Lo sacamos, removemos y comprobamos si se ha disuelto todo el azúcar. Si no se ha disuelto, volvemos a calentar un minuto y repetimos la operación hasta que se haya disuelto todo. Dejamos que se enfríe y le añadimos unas gotas de la esencia que queramos. También le podemos echar algún licor o zumo o café. 
     

     Hay gente que el almíbar se lo echa a los cupcakes cuando se han enfriado. Yo prefiero hacerlo nada más sacarlos del horno. Pincho la parte superior de los cupcakes con un palillo para que cale más el almíbar y lo aplico con un pincel de cocina. A mí me gusta empaparlos bastante, pero con cuidado de no mojar el papel.

     Utilicé la misma esencia tanto en el bizcocho como en el almíbar y el glaseado, pero también se pueden hacer combinaciones distintas y mantener la receta sencilla. Por ejemplo, hacer el bizcocho y el almíbar de vainilla y el glaseado de violetas, o el bizcocho y el almíbar de limón y el glaseado de frambuesa y decorar con una frambuesa natural... no sé, lo que se os ocurra.


     Son cupcakes muy sencillos que podemos hacer con pocos materiales y que siempre quedan bien. También podéis utilizar un glaseado distinto, como un buttercream típico, un cream cheese icing, merengue, nata montada... y rellenarlos con mermelada, crema pastelera, chocolate o lo que más os apetezca. Es lo mejor de los cupcakes, que son absolutamente personalizables.
      Así que ya sabéis, poneos un día manos a la obra, encended vuestros hornos y, en un ratito podréis sorprender a quien queráis con vuestras creaciones. Os deseo una feliz noche y un mejor día. 

¡Un beso!