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domingo, 19 de mayo de 2013

Tutorial tarta infantil pirata

¡Hola!

     Lo sé, lo sé, he tenido el blog un poco abandonado y no tengo excusa. Pero lo cierto es que no ha sido por gusto, que conste. Ha sido por motivos muy importantes:
1) Sigo a dieta, por lo que claro, intento no cocinar nada que me produzca grandes tentaciones.
2) ¡Estoy liada con mil cosas!
   
     Ya, no hay que poner pretextos... pero precisamente por eso os digo que no miremos más atrás sino hacia delante. Y lo que os pongo delante de los ojos hoy es algo muuuuuy sencillo pero que os puede ayudar. Es un paso a paso de la primera tarta que hice con fondant, antes de ir a ningún curso ni nada. Os lo enseño porque creo que es útil ver las cosas en que yo me equivoqué (para que no lo hagáis vosotr@s) y también para que os déis cuenta de cómo, sin tener ni idea, se pueden hacer cosas presentables y, desde ahí, si nos preocupamos por aprender podemos mejorar hasta el infinito.

     La tarta que me decidí a hacer para empezar con el fondant fue una tarta de estilo pirata, pensada para niñ@s pero también para adult@s. La verdad es que no recuerdo de qué era la tarta, lo siento, pero creo recordar que llevaba fresas naturales y algo de chocolate, quizás con bizcocho de vainilla. Pero ya os digo que no lo recuerdo muy bien.

     Y vamos con el paso a paso de la decoración, que es muy sencilla pero también muy vistosa.

     Lo primero por supuesto es cubrir nuestra tarta con buttercream o con ganache de chocolate para después cubrirla con fondant. Esto no os lo explico aquí sobre todo porque no tengo fotos de esos pasos y porque creo que podéis encontrar un millón de tutoriales en la web.

     Una vez tenemos la tarta cubierta (yo usé fondant blanco de Funcakes) de fondant, amasamos un poco de fondant negro hasta dejarlo bien fino y, con un cortador redondo del tamaño que más nos guste, cortamos un círculo de fondant negro y lo pegamos en el centro de la superficie de nuestra tarta. Obtendremos lo que vemos en la siguiente foto, sólo que en la foto véis también un papel con el dibujo que iba a ir sobre el círculo. Lo puse encima para hacerme una idea de los tamaños, para ver si me convencían.


     Después amasamos algo más de fondant rojo y cortamos tiras de la misma longitud y anchura. Y aquí es donde os digo que me equivoqué. Primero, porque no conseguí que todas mis tiras fueran iguales y, segundo porque tardé un montóoooon en conseguir que me quedasen algo "decentes". Además, cada vez que las movía se me deformaban un poco. Fue un proceso horrible y estresante. 


     Así que, después de haberos contado lo que hice, voy a contaros cómo lo haría a día de hoy, para que no hagáis lo mismo. Para empezar, a día de hoy, utilizaría fondant con un poco de CMC para que no se deformase tanto al moverlo. Por otra parte, compraría una herramienta extremadamente útil que realmente nos va a sacar de tantas situaciones odiosas que vale lo que cuesta. Os dejo el link que de la imagen que he encontrado en www.lagalletadejengibre.com porque no he encontrado el link para comprarlo online: es el cortador texturizador de tiras de fondant, que viene con muchos accesorios para que podáis cortar y texturizar de una manera rápida y limpia. Creo que me costó unos 15€.


     Al usar este cortador, las tiras salen todas del mismo ancho, y además el corte es muy limpio. Al llevar un poco de CMC nuestro fondant, hará que se endurezca un poco más rápido y por lo tanto no se deforme al moverlo. La parte menos favorable de usar CMC es que tenemos que trabajar más rápido, porque si se endurece demasiado, no podremos darle la forma que necesitemos a la tira al colocarla sobre nuestra tarta. Sinceramente, nunca me ha ocurrido, creo que habría que trabajar demasiado despacio para que esto pueda ser un problema.

     El siguiente paso es colocar las tiras de fondant rojo sobre nuestra tarta, y lo haremos partiendo desde el centro hacia el exterior de la tarta. Aquí también tengo que reconocer que me compliqué un poco la existencia, pero creo que en parte fue debido a las diferencias entre mis tiras de fondant.


     Aquí véis que empecé poniendo una tira y después la que iba justo enfrente. Después puse una a 90º de la primera y, acto seguido, la que se le enfrentaba. Así quedó algo como la tarta dividida en cuatro cuartos iguales.



     Como véis, me fijé en que el extremo inferior de la tira coincidiese con la base de la tarta, en lugar de hacer coincidir el principio de la tira con el círculo negro de fondant de arriba... ¡error! ¿en qué estaría pensando? Es mucho más sencillo hacer que la parte de arriba de las tiras esté bien alineada con el círculo interior y después cortar el sobrante de fondant rojo por debajo. Pero bueno, supongo que estaba poco inspirada después de la hora y pico que me pasé cortando tiras de fondant.


     Seguimos añadiendo tiras hasta que tenemos todas las que queremos. Lo ideal en realidad es tener una guía marcada sobre el fondant de nuestra tarta, para saber dónde queremos colocar cada tira desde un principio. Si nos hacemos pequeñas marcas con un lápiz o simplemente con una esteca presionando levemente sobre nuestro fondant blanco luego es más fácil ubicar cada tira en su sitio que si hacemos como hice yo, dividiendo cada trozo cada vez por la mitad. 


     Seguro que estáis pensando lo mismo que yo ¿pero por qué alineaste las tiras con la base de la tarta? ¡no tiene sentido! Lo sé, lo sé... yo tampoco lo entiendo, creédme.
     Pues nada, seguimos así como os decía hasta que tengamos todas las tiras en su lugar y luego cortamos lo que nos haya sobrado en cada tira. También os digo que, a día de hoy, cortaría las tiras de la longitud que necesitase antes de colocarlas sobre la tarta, en lugar de cortarlas ya en la tarta. Llegad@s a este momento, tendremos algo así.


     La gracia es que no pegué las tiras conforme las disponía sobre la tarta, así que tuve que añadir un paso más a todo el proceso, levantando cada tira y mojándola con un pincel humedecido con agua y pegándola otra vez en su lugar. Os recomiendo que, como sois list@s y habréis marcado la ubicación de cada tira en vuestra tarta, las peguéis directamente y os ahorréis todo esto tan engorroso. Pero os pongo las fotos aprovechando que las tengo jajaja.



 
     Como véis no tiene mucho misterio, consiste en levantar, humedecer, colocar y presionar levemente. Así con todas las tiras hasta terminar con toda la tarta.


     Una vez hayáis terminado, ya habrá pasado lo peor. Si habéis llegado hasta aquí ya sólo queda lo divertido. Lo siguiente que hacemos es, con un poco de fondant negro, amasar un cordón redondito y fino con nuestras manos para ponerlo alrededor del círculo negro de arriba, a modo de marco, y de paso para tapar las pequeñas imperfecciones al añadir las tiras rojas que había cortado tan mal. Os pongo esta foto que es donde mejor se ve a lo que me refiero aunque la foto se ve muy movida.


     Lo ponemos todo alrededor de nuestro círculo y cortamos los extremos.


     Como somos list@s, lo habremos humedecido antes de ponerlo sobre nuestra tarta, de modo que no tengamos que volver a levantarlo. Así que sólo tenemos que presionar un poco para que se pegue bien al fondant que tenemos debajo.


     No tengo fotos de cómo texturicé el cordón que acabamos de pegar, pero creo que lo hice con una esteca que acababa en una punta triangular. Así quedó el cordón un poco más plano y no tan redondo. Simplemente presioné la punta de la esteca contra el cordón una y otra vez, girando un poco la tarta cada vez.

     Ahora es cuando cogemos nuestra plantilla de la calavera, la ponemos sobre un trozo de fondant blanco estirado y, con la ayuda de un cutter muy afilado, recortamos la forma. Tengo sólo las fotos de cuando ya estaba cortado, pero os lo enseño para que veáis a qué me refiero.


     En la foto de arriba no se aprecia muy bien, pero lo que estaba haciendo era alisar los bordes del corte con los dedos para que fuesen más suaves y uniformes. Cuando estemos satisfech@s con el resultado, lo humedecemos por debajo y lo centramos en el círculo negro de nuestra tarta. Lo pegamos y ya está.


     Cogemos dos bolitas de distinto tamaño de fondant negro y las aplastamos. Pegamos una como si fuera el ojo de la calavera.

 

     Pegamos la segunda, un poco más grande, que será el otro ojo de nuestra calavera. ¡Ahora está mucho más graciosa!


     Pues bien, ya sólo nos queda rematar el borde de nuestra tarta. Podríamos hacerlo con una cinta de tela, o con cintas de fondant, o trozos texturizados de fondant... hay muchas maneras de hacerlo. En este caso concreto, yo me decanté por utilizar buttercream teñido de azul, para simular el agua del mar.


     Aquí os enseño ya el resultado final. Como os comentaba, es un diseño muy sencillo pero también muy vistoso. Además es muy fácil de personalizar, ya que podemos cambiar la combinación de colores, cambiar el número y la anchura de las tiras de fondant, hacer un bizcocho cuadrado en vez de redondo, o cualquier otra cosa que se nos ocurra.



     Pues esto es todo por hoy, espero que os haya servido y que os decidáis a intentar algo parecido porque realmente es muy sencillo y divertido de hacer. Os animo a que me enseñéis vuestras creaciones. 

     Os deseo un feliz domingo, ¡yo me voy a trabajar que llegaré justita!

Lara













miércoles, 27 de marzo de 2013

Tarta primaveral y ¡formación, formación, formación!

¡Hola!
     Sé que hace unos días que no publico nada, lo sé, es que he tenido mucho lío últimamente. Pero ya estoy aquí con una entrada muy primaveral, ya que traigo una tarta llena de flores. Me la encargó una amiga para su madre y le gustó mucho.



     La tarta estaba hecha con un bizcocho de vainilla bañado en almíbar de vainilla y relleno de buttercream de merengue suizo de mango y crema pastelera. Lo cubrí de fondant blanco y luego lo decoré con pensamientos de fondant que dejé secar durante la noche. Los pensamientos los hice con un cortador de flores de cinco pétalos. Hice grupos de dos y tres pétalos de distintos colores, los aplané en los bordes y después los fui pegando con agua. En realidad fue muy sencillo pero muy trabajoso porque eran muuuchos :-)


     Una vez secos, con un rotulador comestible pinté algunos detalles en las flores. También hice flores más pequeñitas y alguna mariposa para añadir a la decoración. 
     Después de disponer todas mis flores sobre la tarta, con un pincel y colorante en gel de Sugarflair pinté los tallos y algunos detalles más en las flores y las hojas. Quedé bastante satisfecha con el resultado  porque me gustó mezclar la técnica de hacer flores con fondant y la de pintar sobre la tarta.

     Sin embargo, tras haber pasado por el curso de tartas pintadas a mano de Nevie Pie... pues chic@s.... como que miro las fotos y ¡ya no estoy tan satisfecha! Jajaja ¡¡normaaaaaaal!! Creo que en su momento me quedó muy bien, pero estoy segura que con las técnicas que aprendí en el curso ahora me quedaría mucho mejor. Y con esto lo que quiero deciros es que se puede ser autodidacta en esto del sugarcraft, por supuesto. Incluso habrá gente con un don natural pero, como en todo, la formación es muy importante y nos ayudará a evolucionar, ser conscientes de errores de los que  antes no nos percatábamos y aprender un montón de cosas muy interesantes y prácticas de gente muy profesional y con mucha experiencia. 
     Además, en España cada vez es más fácil encontrar cursos con temáticas más variadas y no sólo de decoración de cupcakes infantiles o de San Valentín. ¡Ojo! Con esto no quiero decir que no se deba ir a los talleres de decoración de cupcakes ¿eh? Al contrario, creo que debemos pasar por todos los niveles desde la iniciación porque en todos se aprenden cosas, y en los niveles básicos precisamente aprendes las cosas básicas que no te enseñarán en otros más avanzados porque las darán por supuestas.


     Yo por ejemplo he contratado unos cursos online recientemente con los que estoy aprendiendo cosas básicas como conseguir un acabado perfecto en la capa de buttercream que va debajo del fondant. Es algo básico pero que cuando empiezas no sueles tener en cuenta. Y es imprescindible para que el acabado de tus tartas sea mucho más limpio y perfecto. Os puse en la página de Facebook mi primer intento de bordes afilados, y la verdad es que es increíble la diferencia. Podéis compararlo incluso con el borde de esta tarta primaveral para ver la diferencia.


     El borde de esta tarta es mucho más redondeado y menos afilado. En próximos posts os hablaré de estos maravillosos cursos online que además tienen un precio muy económico. Pero primero quiero terminarlos para poder daros una opinión completa.
     Disfrutad de estas mini vacaciones l@s que tengáis días libres y aprovechad para encender vuestro horno y vuestra creatividad.
¡Un abrazo!

Lara






domingo, 3 de febrero de 2013

Carrot cake y cupcakes de café

Mucha gente me pregunta cómo se hacen las tartas con fondant o los cupcakes decorados, y normalmente no se deciden a hacerlos porque se requieren demasiados utensilios e ingredientes que pueden resultar caros o difíciles de encontrar. Por eso, hoy os traigo dos ejemplos de dulces deliciosos que podemos hacer con pocas herramientas y con ingredientes cotidianos. Las fotos esta vez no son para  tirar cohetes porque las hice yo con mi tablet, pero me sirven para que veáis los resultados.
     Son unos cupcakes de café y un carrot cake (tarta de zanahoria) que hice en casa de mi madre en Valencia donde las herramientas más modernas que tenía eran la bandeja para cupcakes y una manga pastelera.


      Para hacer los cupcakes utilicé la misma receta que os conté en el post anterior de cupcakes de fresa, pero sustituí el aroma de fresa por Nescafé disuelto en la leche (no corté la leche con limón, sólo le eché dos cucharadas de Nescafé). Después hice un cream cheese icing con Nescafé y un chorrito de Baileys.



     Para el bizcocho del carrot cake utilicé la receta que más me gusta, que he conseguido a base de probar varias y modificarlas. Lo único que hice distinto esta vez fue utilizar melocotón en lugar de manzana porque no tenía manzanas.


     Me acordé de que mi madre tenía botes de melocotón en conserva sin azúcar y probé... y el resultado fue más que aceptable. Sigue gustándome más con manzana, pero el melocotón es una buena alternativa. Otra variación que he probado es sustituir un tercio o la mitad de la manzana por coco rallado, y también me gusta, pero queda un poco menos jugoso. Os dejo la receta.

Bizcocho de 22cm de diámetro

270g de harina
220ml de aceite de oliva suave
240g de azúcar
4 huevos
15 nueces troceadas
1 cucharadita de jengibre
2 cucharaditas de canela
350g de zanahorias
300g de manzana
1 cucharadita de levadura
2 cucharaditas de bicarbonato

     Precalentamos el horno a 180ºC con el calor sólo por abajo y sin ventilador

     Tamizamos la harina con la levadura, el bicarbonato y las especias en un bol y reservamos. Rallamos la zanahoria y la manzana y reservamos. Pelamos y troceamos las nueces y reservamos.

     Batimos los huevos con el azúcar y el aceite hasta que la mezcla aclare. Añadimos la harina a la mezcla y batimos.
     Añadimos la zanahoria y la manzana y mezclamos con la espátula, sin batir. Por último añadimos las nueces. Vertemos la mezcla en un molde previamente encamisado y horneamos.

     Tardará como una hora en hacerse, pero lo ideal es pinchar con un palillo pasados los primeros 45 minutos y comprobar cada cinco minutos hasta que esté hecho.


     Para este bizcocho es ideal rellenar y cubrir con cream cheese icing, que es lo que usé en esta tarta. Las letras las hice con ganache de chocolate y una boquilla fina con la manga pastelera.


     ¡¡Estaba buenísima!! Os recomiendo que la hagáis porque es una receta sencilla y riquísima. Aunque le gustará tanto a todo el mundo...¡que tendréis que repetirla!!


     ¡Feliz principio de semana a tod@s! 

miércoles, 30 de enero de 2013

Cupcakes de fresa

¡Buenas noches a tod@s!

     Hoy estoy contenta porque hemos superado las 2000 visitas en el blog, ¡2024 ya! así que, aunque estoy muuuuuuy cansada, he decidido que esto se merece una entrada para celebrarlo. Voy a enseñaros lo último que he hecho, que son unos cupcakes de fresa. No es una receta novedosa ni elaborada, ni tienen una decoración especialmente llamativa, pero los hice para una amiga que cumplía años y me hace ilusión que los veáis. Además, las fotos han quedado geniales, con un rollo retro muy divertido.

    La receta es muy sencilla, pero de momento es mi favorita. He probado muchas veces a hacer recetas de cupcakes con mantequilla, pero la verdad es que ninguna me gusta. Prefiero mil veces hacerlas con aceite, las recetas con mantequilla me da la sensación de que suben menos, se quedan duras antes y son menos esponjosas. No obstante, si alguien puede recomendarme una receta con mantequilla que quede esponjosa y no se seque en seguida, que me la deje por aquí o me la envíe por email, ¡gracias!



     Esta receta que ahora os voy a dar es la que utilizo normalmente para todos los cupcakes que sólo llevan esencias para darles sabor. Por ejemplo, cupcakes de vainilla, cupcakes de fresa, de limón, de naranja... lo único que cambio es la esencia que utilizo. Vamos allá con la receta:

2 huevos M
80ml de aceite de girasol (o de oliva suave, dependiendo de nuestro gusto)
160g de harina de trigo normal
150g de azúcar 
1/2 cucharadita de levadura
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de vinagre
130ml de leche semidesnatada o entera
1 chorrito de zumo de limón
esencia al gusto

     El chorrito de limón lo utilizamos para cortar la leche, echándoselo y dejando que la mezcla repose unos cinco minutos más o menos. Precalentamos el horno a 170ºC. Tamizamos la harina con la levadura y la reservamos para más adelante.
     Batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla aclare un poco. Añadimos el aceite y batimos. Añadimos la mitad de la leche cortada y batimos, después agregamos la mitad de la harina y volvemos a batir. Echamos el resto de la leche y batimos, después el resto de la harina y batimos. Mezclamos el bicarbonato con el vinagre y lo echamos mientras hace burbujitas. Por último, añadimos la esencia que más nos guste, tanta como queramos.
     Ponemos los papelitos de magdalenas en la bandeja y los llenamos hasta un poquito más de la mitad. Horneamos unos 20 minutos o hasta que al pinchar un palillo éste salga limpio. Dejamos que reposen en el molde 5 minutos y después en una rejilla hasta que estén fríos del todo.


     Yo las decoré con buttercream de merengue suizo al que añadí un poco de colorante de Sugarflair Claret y esencia de fresa, que también utilicé en el bizcocho y en el almíbar. El almíbar se hace rápidamente en el microondas y ayuda a que nuestros cupcakes se mantengan jugosos más tiempo. Sólo tenemos que mezclar el mismo volumen de agua que de azúcar y calentarlo en el microondas. Lo sacamos, removemos y comprobamos si se ha disuelto todo el azúcar. Si no se ha disuelto, volvemos a calentar un minuto y repetimos la operación hasta que se haya disuelto todo. Dejamos que se enfríe y le añadimos unas gotas de la esencia que queramos. También le podemos echar algún licor o zumo o café. 
     

     Hay gente que el almíbar se lo echa a los cupcakes cuando se han enfriado. Yo prefiero hacerlo nada más sacarlos del horno. Pincho la parte superior de los cupcakes con un palillo para que cale más el almíbar y lo aplico con un pincel de cocina. A mí me gusta empaparlos bastante, pero con cuidado de no mojar el papel.

     Utilicé la misma esencia tanto en el bizcocho como en el almíbar y el glaseado, pero también se pueden hacer combinaciones distintas y mantener la receta sencilla. Por ejemplo, hacer el bizcocho y el almíbar de vainilla y el glaseado de violetas, o el bizcocho y el almíbar de limón y el glaseado de frambuesa y decorar con una frambuesa natural... no sé, lo que se os ocurra.


     Son cupcakes muy sencillos que podemos hacer con pocos materiales y que siempre quedan bien. También podéis utilizar un glaseado distinto, como un buttercream típico, un cream cheese icing, merengue, nata montada... y rellenarlos con mermelada, crema pastelera, chocolate o lo que más os apetezca. Es lo mejor de los cupcakes, que son absolutamente personalizables.
      Así que ya sabéis, poneos un día manos a la obra, encended vuestros hornos y, en un ratito podréis sorprender a quien queráis con vuestras creaciones. Os deseo una feliz noche y un mejor día. 

¡Un beso!





martes, 11 de diciembre de 2012

Y estas navidades...¡Red Velvet Cupcakes!

¡Buenos días!

     Después de unas semanitas fuera de Madrid vuelvo con las pilas a tope con una receta típicamente americana que se ha convertido en una de mis favoritas: los cupcakes de Red Velvet. Para l@s que no sepáis qué son, os diré que su nombre significa literalmente "terciopelo rojo" y se debe a su color rojo intenso y su textura suave y aterciopelada. En cuanto a su sabor, son una mezcla entre vainilla y chocolate. A l@s entusiastas de la vainilla les parece que el chocolate oscurece demasiado el sabor de la vainilla, y a l@s amantes del chocolate les parece que ¡no tiene suficiente chocolate! Y es cierto, porque es un sabor muy suave, que realmente no sabe ni a vainilla ni a chocolate aunque ambos pueden identificarse.
     Tras la explicación del bizcocho de Red Velvet, sólo me queda contaros que es tradicional acompañarlo de cream cheese icing, que creo que ya os he comentado que es básicamente un buttercream tradicional al que se le añade queso de untar tipo Philadelphia.




     También hay quien prefiere acompañarlo con buttercream de vainilla, de fresa o de cualquier otro sabor. Yo personalmente adoro el cream cheese icing y creo que queda fenomenal con el suave sabor del red velvet y que el color blanco del icing crea un contraste precioso con el rojo intenso del bizcocho.


     Las recetas de Red Velvet que encontraréis en libros y páginas de internet suelen coincidir todas en que se utiliza buttermilk que es algo así como "suero de leche". Yo tengo que reconocer que he sido incapaz de localizarlo en Madrid, a pesar de que he leído en muchos foros que se encuentra en las tiendas Lidl. Yo he ido a varias de estas tiendas y nunca lo he encontrado. Esta receta siempre la he hecho con lo que dicen que es el mejor sustituto del buttermilk, que es leche cortada con vinagre o limón. Queda muy bien, pero no podría deciros si queda igual que con el buttermilk porque nunca lo he probado. 


     Otra constante en estas recetas es el colorante rojo, para poder darle ese color tan característico al bizcocho. Yo he probado con varios y creo que el que más color da sin tener que usar el bote entero es el Red Extra de Sugarflair. 
      Respecto a la receta, tras probar varias, me quedo con la de Alma de Objetivo Cupcake Perfecto. Pero con ésta en concreto que lleva aceite en lugar de mantequilla. En general, prefiero las recetas con aceite que con mantequilla, sobre todo en invierno porque conseguir en mi cocina una mantequilla a temperatura ambiente es casi imposible por el frío que hace. Además, me gusta más la textura que da el aceite a la que da la mantequilla, me parece que quedan más esponjosas y más ligeras. Utilizando como base la receta de Alma, suelo poner un poco más de vainilla de lo que dice ella y como un cuarto de cucharada más de cacao. Además sustituyo el aceite de oliva por aceite de girasol. 
     Os animo a que probéis a hacer esta receta porque es muy sencilla y resulta muy vistosa. Sin duda triunfaréis en estas fiestas con estos colores tan navideños. Podéis llevarlas a casa de vuestros amigos y familiares como regalo, servirlas de postre o para acompañar al café y dar una alternativa a los siempre socorridos turrones y polvorones. Ya me contaréis si probáis a hacerlas.

¡Saludos!